Almadía ratifica premio a David Silva Rojas tras revisar proceso de escritura
Después de un minucioso análisis, la editorial confirmó que la novela fue escrita por David Silva Rojas, lo que anula la sospecha del uso de inteligencia artificial.

La editorial Almadía anunció que, luego de revisar los materiales aportados por el escritor David Silva Rojas que evidencian el proceso de escritura de su novela, "Donde el agua trabaja", ganadora del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat, decidió mantener su fallo, luego de que se reportara la sospecha de que el autor utilizara inteligencia artificial generativa en la elaboración de su libro.
Por respeto al autor, a las juradas, a la Sociedad Ventosa Arrufat y a los lectores, Editorial Almadía decidió realizar una revisión de Donde el agua trabaja. Tras concluirla, la editorial reitera su confianza en David Silva Rojas y mantiene el fallo del I Premio Internacional de Novela Breve Almadía-Ventosa Arrufat”, informó el sello en un comunicado.
Y agregó: “La revisión se llevó a cabo a partir de los materiales aportados por el autor sobre el proceso de escritura de la novela. David mantuvo en todo momento una actitud abierta y disposición para colaborar, atender las preguntas de la editorial y aportar la información solicitada”.
Aunado a esto, aseveró que “Almadía fundamentó su juicio en criterios humanos, a partir del conjunto de la información examinada, su relación con la obra y las distintas conversaciones sostenidas con tecnólogos, abogados y peritos lingüísticos durante el proceso”.
Esto implica que “el fallo de Cristina Rivera Garza, Selva Almada y Mónica Ojeda fue una decisión literaria, tomada a partir de la lectura de las obras que concursaron. Respaldamos ese fallo y reafirmamos la independencia del criterio de las integrantes del jurado”.

En su comunicado, el sello editorial también argumentó que, a lo largo de más de veinte años,
Almadía ha construido vínculos que requieren atención, diálogo y confianza. Esa confianza implica un riesgo, pero hace posible el trabajo editorial y nuestra vida en común. Compartimos la convicción de que la relación entre escritores y editores debe conservar esa confianza y no convertirse en una vigilancia permanente”.
Y aunque aceptó que puedan existir dudas en torno a una novela premiada, consideró que “los resultados de una herramienta de detección no bastan por sí solos para dar por demostrado cómo se escribió una obra. Cuando está en juego la reputación de alguien, es necesario escuchar a las personas involucradas, dar tiempo para sus respuestas y examinar el conjunto de la información disponible”.
El sello también aclaró que “decidió suspender la gira de David en España para protegerlo y evitar que una presentación se convirtiera en un interrogatorio. Una presentación es, ante todo, una celebración y un encuentro alrededor de un libro. Tampoco parecía prudente exponer a quienes iban a acompañarlo a una situación de esa naturaleza”.
Además, Almadía cuestionó que a su juicio “no siempre se distinguió con suficiente claridad entre una sospecha y un hecho demostrado, y eso tuvo consecuencias para el autor, las juradas y la editorial”, por lo que consideró que “una disculpa por parte del diario (El País) sería, a nuestra manera de verlo, un gesto de respeto y consideración”.

Por último, también pidió que se revisen las implicaciones de confiar en los detectores de IA: “También nos preguntamos qué implicaciones tiene conceder a empresas del norte global la autoridad para validar nuestras formas de escribir.
Nos preocupa que esa autoridad termine condicionando la propia escritura. En 1984, George Orwell puso en boca de Syme esta frase: ‘Cada año habrá menos palabras y el radio de acción de la conciencia será cada vez más pequeño’. ¿Qué ocurre, entonces, cuando alguien evita una palabra, una cadencia o un procedimiento por temor a ser calificado por una máquina?”, expuso.
Finalmente, reconoció que la discusión en torno al tema es interminable: “No nos interesa convertir esta controversia en una discusión interminable. El uso de la inteligencia artificial como herramienta de detección ha abierto un debate en el mundo editorial. Por nuestra parte, preferimos seguir confiando en el criterio humano”.