El cuerpo como herramienta de protesta y disidencia llega al MARCO

La exposición reúne 71 obras de 46 artistas y dos colectivos, realizadas entre los años 60 y 2000, para mostrar cómo el cuerpo se convirtió en un lenguaje de expresión, resistencia y cuestionamiento social.

La exposición presenta piezas de la colección de Boris Hirmas.
La exposición presenta piezas de la colección de Boris Hirmas.Foto: Cortesía MARCO.

MONTERREY, NL.—“El cuerpo sigue siendo una herramienta para crear un lenguaje en donde tú puedes disentir”, expuso ayer Virginie Kastel, curadora de la exposición Cuerpo, performance y acción: obras de la colección Hirmas, que será inaugurada mañana en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (MARCO).  

La muestra, integrada por 71 obras de 46 artistas y dos colectivos, que recorren de los años 60 al 2000 e incluye fotografías, videos y documentos que salen a la luz por primera vez para confirmar que el cuerpo sigue siendo un lienzo que sirve para protestar.

Este conjunto de obra de la colección de Boris Hirmas, quien ha seleccionado estas piezas que desde el campo de la fotografía y el video documentan numerosos performances y acciones que han ocurrido en las últimas seis décadas en el arte.

En esta exposición el cuerpo funciona como lienzo y nos confronta con nuestros límites, nuestros traumas y nuestros miedos.
En esta exposición el cuerpo funciona como lienzo y nos confronta con nuestros límites, nuestros traumas y nuestros miedos.Foto: Cortesía MARCO.

Durante un recorrido previo por la muestra, Taiyana Pimentel, directora del MARCO, explicó que 

se trata de una disciplina en materia de coleccionar todas esas prácticas posconceptuales que nacieron en los años 60 y 70 que han ido aportando al posicionamiento del cuerpo en la historia del arte contemporáneo”.

Y aseguró que "el performance se posicionó como el discurso que ponía al cuerpo femenino no como una representación de lo bello, sino como un problema dentro del arte”.

La muestra incluye obras de Alfredo Jaar (Chile, 1956), Ana Mendieta (Cuba, 1948), Anthony McCall (Reino Unido, 1946), Carlos Amorales (México, 1970) , Günter Brus (Austria, 1938), Hermann Nitsch (Austria, 1938), Marina Abramović (Serbia, 1946) , Melanie Smith (Reino Unido, 1965), Tercerunquinto (México, 1998), entre muchos más. 

Esta lectura, abundó Virginie Kastel, integra un conjunto de obra que habla del lenguaje del cuerpo que da cuenta de la historia del performance y de la acción. 

“La exposición está organizada de manera cronológica, de tal manera que van a poder observar no sólo cómo a través del registro y de los medios ha ido evolucionando esta práctica, sino que ha tomado los medios de su tiempo para retratar a la sociedad.

“(Además), el uso del cuerpo en el arte es mostrarnos también nuestros limites, nuestros traumas, nuestros miedos y hablar de forma muy directa y frontal con la sociedad”, abundó la curadora.

Por su parte, Boris Hirmas, coleccionista de la obra, destacó es que esta exhibición presenta muchos cuerpos —que fungen como lienzos— a lo largo de seis décadas.

“Y lo que podemos comprobar es que el ser humano desde la antigüedad hasta nuestra época moderna, puede, a través del cuerpo, tener expresiones muy potentes y sólidas, y eso es lo que refleja en gran medida la exposición, mostrar que basta con el mero cuerpo sin tanto artificio para expresar ideas poderosas.

“Todo esto nos dice que el performance es un medio válido, es un medio que realmente nos permite reflexionar sobre nosotros mismos: hablamos de nuestros miedos, de nuestras pasiones, pero también nos permite exorcizarlos, sacarlos, como hace el niño cuando crea a sus monstruos”, expuso Hirmas.