Dr. Atl, el artista que convirtió el paisaje en energía cósmica
Con 130 piezas, entre pinturas, dibujos, fotografías y objetos personales, el Museo Nacional de Arte explora las múltiples facetas de Gerardo Murillo y su concepción del paisaje como un universo en constante transformación.

La obra pictórica de Gerardo Murillo, Dr. Atl (1875-1964), evoca la energía cósmica que tanto le fascinó, se detiene en las capas de sus paisajes volcánicos, en sus estudios sobre la naturaleza, experimenta con sus “atlcolors”, y en sus fotografías da cuenta de sus murales destruidos en la Ciudad de México.
Todo esto se puede apreciar en la exposición Dr. Atl. Energía cósmica de la materia, que abrirá desde hoy al público en el Museo Nacional de Arte (Munal) y que permanecerá hasta el 30 de mayo.
La muestra, integrada por 130 piezas, incluye óleos, esténcil, dibujos, fotografías, documentos y algunos objetos personales, como su paleta y su estereoscopio, y se divide en tres ejes temáticos: Teoría cósmica, Modernismo y Tecnología pictórica.
De acuerdo con la curadora Rebeca Barquera Guzmán,
esta exhibición explora la teoría del paisaje que está representada en toda la obra del artista, pensada desde lo literario, lo editorial y lo pictórico, a partir de una idea de paisaje como cosmos”.

Además, recordó que “el artista no sólo fue pintor, sino también científico, escritor, editor, creador de gráfica y político e hizo campaña para ser diputado durante el gobierno de Venustiano Carranza”.
El panorama curatorial, abundó Barquera Guzmán, intenta darle un lugar destacado a los primeros años, cuando está en Guadalajara y forma parte de un grupo de artistas –junto a Jorge Enciso y Roberto Montenegro– que están explorando el paisaje, aunque alejados de la grandilocuencia y la retórica de José María Velasco, y más enfocados en la luz y en los colores.
Posteriormente, ellos llegarán a la Ciudad de México e impondrán esa visión para la exposición de 1910 y cómo ese grupo tapatío se convierte en la hegemonía de la academia.

La exposición más reciente sobre Dr. Atl en el Munal, estuvo enfocada en el Paricutín, explicó la curadora.
Para esta ocasión quisimos plantearlo desde otro lugar y evidenciar que su interés por el paisaje no se quedó sólo en lo pictórico, sino que además tuvo una empresa minera e intentó crear otra dedicada al petróleo, y otra más enfocada a la pesca que estableció con su hermano. Quisimos volver al paisaje no sólo como metáfora, sino como algo productivo”.
Un aspecto técnico que se revisa en la muestra, advirtió la curadora, es su trabajo a partir de la perspectiva curvilínea, inventada por Luis G. Serrano, amigo del artista, para generar una atmósfera en la que el observador sienta que lo envuelve, a diferencia de la vista de pájaro de Velasco, generando esta idea de que las matemáticas euclidianas ya no se están usando.
Entre las obras destacadas de la exposición se encuentran Amanecer en el Popocatépetl (1943), El Paricutín y sus lomas de arena (1945), La nube (1931), La gran galaxia (Rotación cósmica), de 1935; El volcán en la noche estrellada (1950) y La sierra (1933) así como un retrato dedicado a Venustiano Carranza (1959).
“Ese Carranza quizá podría ser una de las últimas obras del Dr. Atl. No es muy común que él pintara figuras, pero ese lo pintó en el centenario del nacimiento del caudillo. Se sabe que le piden hacer ese retrato y le ponen este arcoíris como el nuevo mañana.
Es interesante porque Dr. Atl y Carranza trabajaron juntos, pero luego se pelearon y el artista debe huir a EU para que Carranza no lo asesine… volver a ese tema 40 años después sólo es posible en la política mexicana”, expuso.
Otro detalle en la muestra es el registro fotográfico que el artista hizo de sus murales en el Anexo de la Preparatoria del Antiguo Colegio de San Pedro y San Pablo, en donde ahora son las instalaciones del Centro Nacional Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam) y más adelante se convertirá en el Salón de la Plástica Mexicana (SPM).
“Esta sección puede ser de lo más importante porque él hizo muchos murales; desafortunadamente, 99% de éstos fueron destruidos y aquí ponemos varias de esas imágenes de esos murales que eran muy distintos a lo que se estaba haciendo. No se parecen a Diego Rivera ni a Montenegro”, señaló la curadora.
¿Cómo definiría el estilo de Dr. Atl como muralista? “Es más un paisaje más simbolista en el que se ven la calma, la noche, el mar, un barco que se está inundando o la energía, porque había una discusión que a él le interesaba muy de finales del siglo XIX y principios del XX acerca de la materia