"Lágrimas de agua dulce": la obra de Jaime Chabaud que aborda los derechos infantiles a través de títeres y música

La obra 'Lágrimas de agua dulce' llega al Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico para reflexionar sobre los derechos de la infancia y la explotación.

Lágrimas de agua dulce: elenco
La obra 'Lágrimas de agua dulce' llega al Foro La Gruta del Centro Cultural HelénicoCortesía: Cayambe Román

La obra de teatro “Lágrimas de agua dulce”, que tendrá temporada en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, cuenta la historia de Sofía, una niña que vive en un pequeño pueblo donde el agua ha desaparecido hasta que todos descubren que ella desprende lágrimas dulces. Es entonces cuando aquella virtud despierta la ambición de los adultos, quienes tratan de sacarle el máximo provecho para revelar que la explotación infantil puede ser tolerada a costa del bien común.

La obra, creada por Jaime Chabaud e interpretada por la compañía Chac Bolay, tendrá temporada del 7 de noviembre al 13 de diciembre, bajo la dirección de Gabriela Núñez. Además, incluirá música original en vivo y un lenguaje escénico en el que se incluyen objetos animados.

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“Para mí, esta obra es muy importante porque el tema es algo que me preocupa y siento que hay una necesidad de hablar de esto, de los derechos de los niños, de la explotación y la sobreexplotación de los niños, quienes trabajan y que se ven obligados a trabajar en lugar de vivir su infancia”, expresó a Excélsior la creadora escénica Gabriela Núñez.

“Claro que hay niños que trabajan, por ejemplo, en el campo pero no en una sobreexplotación, porque una cosa es ayudar a los padres y otra cosa es ser el sustento y en este caso hablamos de una cosificación, hablamos de explotación infantil, pero también hablamos de ternura y de un pueblo que pierde los cabales y la idea de qué es lo correcto, de cómo debe ser tratada una niña y hasta dónde podemos llegar en nuestra idea de satisfacer la carencia de agua”, abunda.

De pronto, cuando Sofía descubre que sus lágrimas no son saladas, sino dulces, “se vuelve la fuente de agua de todo el pueblo y se vuelve también el bien más anhelado hasta llegar al grado de querer expropiar a la niña y quieren apropiarse tanto de las instituciones como de la familia porque es una fuente de un bien puede garantizarse si esa niña llorara tantas horas”, explica.

Entonces, conforme el pueblo prospera gracias al llanto de Sofía, su infancia comienza a desmoronarse, revelando cómo una comunidad puede normalizar la violencia cuando el beneficio económico se impone sobre la dignidad humana.

Incluso, la comunidad llega a pensar si sería buena idea tomar a niños de la calle, a quienes nadie reclama, para tener más fuentes de agua para solucionar el problema. “Es como pasar por encima de los derechos de una niña, pasar por encima de su dignidad, que es a lo que nos aproxima el texto de Jaime Chabaud”.

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En el relato, es incluso el padre de la niña quien valora la posibilidad de que ella pueda resolver las deudas familiares “y se observa la manera en que ella de ser una niña para convertirse en la fuente del agua y se pierden los derechos que esta niña para divertirse, pierde la energía para jugar con sus amigos y tiene que trabajar muchas horas porque el pueblo entero tiene sed, aunque lo tratamos de una manera divertida para no hacer un drama o una tragedia, porque el tema es muy fuerte, para lo cual trabajamos con máscaras, con títeres, con actores y actrices, música en vivo”.

“Lágrimas de agua dulce” se presentará los sábados y domingos, del 7 de noviembre al 13 de diciembre, a las 13:00 horas, en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico.