Cantos, tradición y memoria: así fue el concierto de Lila Downs en el Auditorio Nacional

Lila Downs llenó de vida la noche del 1 de noviembre el Auditorio Nacional con su tradicional concierto de Día de Muertos. Entre ofrendas de Atotonilco el Grande, catrinas, bailarines oaxaqueños y la participación especial de Mariana Seoane, la intérprete ofreció un emotivo recorrido musical que puso a cantar a miles de asistentes

Lila Downs en el Auditorio Nacional 2026.
Lila Downs en el Auditorio Nacional 2026.Cortesía Ocesa

La noche en la que los muertos viven. Y no sólo los muertos, sino que también es un festín junto a los vivos.

Catrinas bailarinas —no monumentales como la del Zócalo capitalino—, catrines, y hasta bailarinas de ballet vestidas de rojo fueron sólo parte del ensamble que acompañó a Lila Downs en su presentación anual de Día de Muertos en el Auditorio Nacional en el marco de su Cambias mi Mundo Tour 2026.

Todo estaba preparado para la gran noche del 1 de noviembre. Una ofrenda en el costado izquierdo del escenario desde Atotonilco el Grande con capotes tejidos en palma, calaveras y flores de Cempasúchil al pie del mismo y músicas y músicos con el rostro pintado de calavera.

Ofrenda en concierto de Lila Downs Auditorio Nacional.
Ofrenda en concierto de Lila Downs Auditorio Nacional.Cortesía Ocesa

Otro de los ingredientes principales fue la gente que iba igual con la cara pintada, con tocados de flores y lucesitas comprados en los alrededores por 50 o 100 pesitos o, los más comprometidos, con sencillos vestidos de catrinas.

Y lo que no podía faltar, la potente voz de Lila Downs, quien apareció en el escenario del inmueble minutos después de las siete de la noche.

Impecable de blanco, con un detalle alusivo a la temporada en la frente, la mexicoamericana empezó el recital con Fantasmas solo con una luz blanca sobre ella.

Imponente, siguió con Son de difuntos, Mal de amores y La pesca, ya con una gran estola amarilla sobre ella.

La acompañaban bailarinas y bailarines vestidos para la ocasión o con trajes oaxaqueños. Catrinas que daban un pasito aquí y otro allá, además de dos enormes esqueletos colgando al fondo del escenario que, erguidos, quizá si estarían a la altura de la huesuda enfrente de Palacio Nacional.

Lila Downs Auditorio Nacional.
Lila Downs Auditorio Nacional.Cortesía Ocesa

Durante las canciones, las letras aparecían en una pantalla arriba del escenario mientras se proyectaban imágenes de las mismas como cartas de lotería mexicana.

Y así llegó La Martiniana, esos bellos versos de Andrés Henestrosa con son istmeño que Downs cantó desde la mitad del inmueble en el área preferente.

La noche no podía ser mejor con la gente coreando “No me llores no / No me llores no / porque si lloras yo peno / En cambio, si tú me cantas / Yo siempre vivo y nunca muero”.

Mariana Seoane fue su primera invitada de la noche, quien la acompañó para cantar Por un mal amor, y quien le agradeció que sobre la ofrenda hubiera puesto una foto de su mamá.

Lila Downs entre Snow the Product y Mariana Seoane.
Lila Downs entre Snow Tha Product y Mariana Seoane.Cortesía Ocesa

Y junto a ella la de José Alfredo Jiménez, Lola Beltrán, Mercedes Sosa, Pedro Infante y Juan Gabriel, una persona que no sólo fue un grande por sus letras, sino por haber sido un luchador en muchos sentidos, sentenció Downs luego de interpretar Se me olvidó otra vez.

La pochota, El jardín del placer y Tumba 7 (“porque Egipto tiene su lugar sagrado en Giza, Perú en Machu Picchu y aquí está Monte Albán”) siguieron en el repertorio para dar pie a “mujeres que a través de las letras cambian su mundo, pero también el mundo” Cambias mi mundo, para la que recibió a Snow Tha Product, “recuerda la niña que llevas dentro”, gritó Lila a la audiencia.

Tirineni Tsitsiki, El último trago y Tu falso amor precedieron a La llorona, un clásico de la temporada. “La noche en que los muertos viven”, gritó Lila Downs en varias ocasiones y después de decir “al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, que está aquí (una foto suya también en la ofrenda) también con nosotros.”

Banda Femenil Ka’ Ux.
Banda Femenil Ka’ Ux.Cortesía Ocesa

El final llegó con Zapata se queda (“el máximo caudillo” y dedicada a Morelos) para que luego colgaran sobre el escenario dos grandes papeles picados con diversas frases y cantar La cumbia del mole y Cariñito, porque “sin cariñito no hay vida.”

Luego de que salieran del escenario y ante el coro unísono de “otra, otra, otra”, artista, musicas y músicos, cuerpo de ballet y la Banda Femenil Ka’ Ux (que tuvieron dos números solistas que fueron muy bien recibidos) regresaron a escena para cantar y tocar La cruz de olvido, Viene la muerte y Mezcalito.

Y así, ante los gritos de “Vivan los muertos de México y también los vivos”, la noche cerró entre ese intercambio del Mictlán y el mundo terrenal.

Lila Downs Auditorio Nacional Nov 2026
Lila Downs .Cortesía Ocesa