Con fogatas y marotas reciben a sus difuntos en Cocotitlán

En Cocotitlán, Estado de México, las lumbradas y el desfile de marotas mantienen viva una tradición centenaria que reúne a familias para recibir a sus difuntos.

Cocotitlán, marotas
Excélsior

Cientos de fogatas iluminan las calles de Cocotitlán, Estado de México, la noche del 1 de noviembre. Mientras en otros municipios de la entidad se colocan caminos de pétalos de cempasúchil para guiar a las almas de los difuntos, en esta localidad la tradición consiste en encender hogueras frente a los domicilios.

Las llamadas lumbradas representan los puntos cardinales que guían a las almas de regreso a sus hogares, una costumbre que antiguamente se realizaba en cada esquina y que ahora se mantiene frente a las viviendas.

Cocotitlán, marotas
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Omar Hernández, vecino de Cocotitlán:

Las lumbradas son los puntos cardinales que llevan las almas a sus domicilios. Hoy en la actualidad, todos sacamos nuestra lumbrada enfrente de nuestra puerta; antes se ponían en cada esquina […] Estas fogatas significan la guía para que llegaran las almas que hoy nos visitan. Eran los puntos cardinales que se ponían en cada esquina”.

Alrededor de las fogatas, hombres, mujeres y niños caracterizados como marotas, personajes que representan a las almas que salieron del panteón, bailan acompañados por bandas musicales.

Cocotitlán, marotas
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Juan Zúñiga, vecino de Cocotitlán:

Celebramos aquí en Cocotitlán el día primero de noviembre. Las marotas son un desfile que realizan personajes que se disfrazan de diferentes personalidades de la política, del medio artístico y representan a las ánimas que salen del panteón. De hecho, el recorrido de las marotas inicia en el panteón; ellas salen a recorrer el pueblo”.

Esta tradición, que aseguran tiene más de 100 años, ha pasado de generación en generación y se ha adaptado con el paso del tiempo.

Efraín, marota:

Básicamente, nos caracterizamos así, de mujer y hombre, porque hacemos la burla hacia algunos personajes del municipio. Esto yo lo vengo manejando desde los cuatro años; yo tengo actualmente 33 años, ya llevo más o menos 25, 26 años participando […] Son dos generaciones que hemos participado, tanto mi padre, que son como unos 30 años después de mi edad […] Amamos nuestra tradición”.

Así, durante toda la noche del 1 de noviembre y la madrugada del 2, Cocotitlán no duerme para recibir y festejar a sus fieles difuntos.

En Cocotitlán, una marota es un personaje tradicional del Día de Muertos que representa a las ánimas que salen del panteón para recorrer el pueblo.

Las marotas son personas que se disfrazan, generalmente con vestimentas de mujer y caracterizaciones de personajes de la política, el espectáculo o la vida local. Durante la celebración del 1 de noviembre, desfilan por las calles acompañadas de bandas musicales y bailan alrededor de las lumbradas.

La tradición tiene más de 100 años y se transmite de generación en generación.

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