Moët & Chandon es para hacer comunidad: Sybille Scherer, CEO Global de la Maison
Excélsior platicó con la ejecutiva y empresaria sobre la importancia del baño de burbujas y la misión que emprende la marca al estar aliada con la Fórmula 1 y la nueva generación de consumidores

Después de la tensión, adrenalina y desgaste que implica correr en la categoría más importante del automovilismo, para los que consiguen el triunfo llega la calma, la felicidad y las ganas de celebrar, y la mejor manera de hacerlo es con un baño de champagne, como se ha realizado desde hace 60 años.
Así como lo pudimos ver el fin de semana pasado en la final del Gran Premio de la Ciudad de México 2026, en el que las burbujas llenaron de gloria a los primeros tres lugares; pero no fue con cualquier champagne, lo hicieron con Moët & Chandon, cuya relación con el deporte automotor se mantuvo por 30 años y tras un periodo de pausa regresó en 2025 para fortalecer el vínculo, como cuenta a Excélsior Sibylle Scherer, presidenta y CEO Global de la Maison.
Tenemos una tradición con la Fórmula 1 desde 1969 con esta manera de celebrar abriendo la botella de champagne, que se hace cada año; pero fue por casualidad, no se hizo por marketing”, recuerda Sibylle sobre aquel pasaje en el que tras la histórica victoria de Henry Ford II en las 24 Horas de Le Mans de 1966, una botella de Moët & Chandon (calentada por el sol y con alta presión) se abrió de forma accidental rociando a los presentes.
Sin embargo, fue hasta 1969 cuando ese momento de júbilo se integró a la F1 con Jackie Stewart, quien lo replicó en el Gran Premio de Francia.
“Durante 37 años fuimos el champagne oficial y el año pasado regresamos porque hay una conexión muy fuerte con la F1 y estamos muy felices”, destaca Scherer. El llegar a México y ser parte del festejo tiene un tinte único, como resalta Régine Erviti, presidenta para Latinoamérica y el Caribe:
“Lo hacemos en otros países también, pero aquí es especial porque en el Autódromo Hermanos Rodríguez el podio está delante de miles de aficionados. Cuando hacen el baño de champagne, lo hacen delante de todos sus fans. Nosotros decimos que ‘la victoria es mejor cuando la celebras con alguien’, porque ¡es la vida!”, apunta.

Aunque el festejo rompe con los clásicos protocolos de tomar burbujas, Sibylle señala que está bien.
“Cada vez que te tomas una copa de champagne estás degustando un producto artesanal hecho bajo el concepto del savoir-faire, por una parte. Pero, también es alegría y está bien celebrar, tenemos tres (botellas) jeroboam con las que hacemos el baño de cganpagne, el resto de las botellas las tomamos en una copa, y no nos importa a la Maison, porque sólo son tres jeroboam”, dice con una gran sonrisa.
“Es disfrutar juntos, tener esta generosidad, el champagne está asociado a estos momentos donde la gente está feliz yacompañada”, afirma Scherer.
“Además, eso es muy mexicano”, exalta Régine. “La gente en México festeja con los amigos, con la familia, muy a menudo hay una mesa en la que comparten comida y bebida, esta idea de la celebración de tener a la gente junta compartiendo algo corresponde exactamente a lo que significa para nosotros en Moët & Chandon, y regresamos a esta frase: la vida es mejor cuando compartimos”.

Esta alianza global de 10 años entre Fórmula 1 y LVMH trajo como detalles el recuperar el Silver Trophy, una versión contemporánea del jeroboam de plata esculpida que entregaban en los años noventa, como el que ganó Jacques Villeneuve en 1997, y que ahora recibió Kimi Antonelli durante el Gran Premio de Bélgica 2026.
En la mente y el corazón
“Tenemos la suerte de ser la champagne que más le gusta a las personas en el mundo, el reto no es que conozcan la marca, porque sí la ubican, sino que la gente sepa lo artesanal, que conozca todo lo que hay dentro de la botella y cómo se ha hecho, ésa es nuestra misión”, explica Scherer, quien desde 2023 tomó la batuta de la Maison.
Lo que queremos que la gente tenga en mente es el tiempo, todo el saber hacer que hay y lo artesanal, porque al final lo que tiene una botella de champagne es algo que viene de la tierra, son los viñedos, es el tiempo, y luego la mano del hombre que pone sus conocimientos para lograr el líquido, es la paciencia, la excelencia y el trabajo de equipo también, por eso tenemos esta relación con Fórmula 1, porque rescata esa idea de hacerlo en conjunto, como lo hacemos en la Maison”.
Y enfatiza: “Lo que nos gusta de F1 es que cada fin de semana hay una carrera, entonces tenemos una conexión con alguien, con un seguidor del automovilismo. Eso nos gusta de esta relación que tenemos”.
Parte importante de la Maison es el cuidado al medio ambiente, por el cual ponen gran atención en todos sus procesos.
“Cuando haces una botella de champagne al final estás trabajando la tierra, si no cuidas a la naturaleza, no vas a tener buena uva y no puedes hacer tu líquido. Llevamos años cuidando al planeta, a la biodiversidad, porque sabemos que sin esto no podemos hacer nuestro producto. No habrá champagne, si no preservamos y procuramos el viñedo”, expresa.

Tenemos un programa que se llama Natura Nostra, que aborda la biodiversidad, porque si tienes las abejas, si tienes las flores y los árboles, estás nutriendo el suelo y ése es el alimento con el que nutrimos y cuidamos el viñedo.
“No es sólo por un tema de moda, porque para nuestro producto lo necesitamos, por eso es algo auténtico, genuino. Hay un proceso de certificación por el que pasan cada uno de los viñedos: tenemos un equipo de siete personas que hacen la formación que se necesita en el día a día y todos los criterios para que los lineamientos se estén respetando”.
“El nuevo lujo es el tiempo”
Hablar de nuevo lujo para la originaria de Múnich, Alemania, “es hablar del pasado y conectarlo al presente, es hablar de lo artesanal, porque son los valores de lo que ponemos y hacemos en nuestro día a día para que sea auténtico. El nuevo lujo es el tiempo”, dice.
“Necesitamos tres años entre la uva y la botella, se necesita tiempo, porque durante el periodo entre la cosecha de la uva hasta que la botella sale de la bodega hay un proceso de maduración, de precisión, de todo el equipo que está trabajando para hacer que Moët & Chandon tenga esta calidad”.
En ese ejercicio de ver al futuro, parte importante es el trabajo en conjunto con otros ámbitos, otras maneras de ver el mundo, como lo han hecho con Pharrell Williams, quien en 2025 rediseñó las botellas con una estética minimalista y festiva, inspirándose en archivos históricos de la marca de 1889, con lazos y detalles vintage, y añadiendo su toque personal con etiquetas adornadas y perlas.
Llevamos dos años trabajando con Pharrell, la conexión que tenemos con él es porque en todo lo que hace proyecta felicidad y alegría. El año pasado tuvimos una colaboración y este año también, y para el futuro... ya veremos”, confiesa esta mujer que ha comenzado a dejar su propio legado dentro de la prestigiosa firma.
Con una trayectoria de más de 25 años en el sector del lujo tanto en Europa, América y Asia, Scherer comparte que su labor en la marca va más allá del género.
“Es más mi personalidad que el hecho de ser una mujer que influye la dirección de la Maison. Moët & Chandon existe desde 1743, mi liderazgo será una pequeña parte de todo este tiempo, lo que es importante para mí es que el día que deje la marca sea en mejor estado, aun mejor que cuando la tomé. Es tomar los valores de la marca de hace mucho tiempo y hacer una interpretación para que sea actual, pero siempre conectando a estos valores. Lo que es súper importante es que el producto sea del más alto nivel de calidad y eso no es negociable, es algo clave en nuestra visión. Yo creo en lo colectivo y en el equipo, no en ser la superestrella por ser la presidenta de Moët, sino que trabajemos como una familia entre la Maison en París y los mercados, por eso estoy aquí, todo el equipo está aquí como una familia”.

Es por eso que, basada en el legado que tiene la empresa a la que representa, es que toma sus decisiones.
Tenemos que conectar un gran pasado con un gran futuro”, acota. “Es encontrar este balance que tienes que tener siempre entre tu herencia y tu innovación. Aunque hay un poco de tensión entre las dos”, agrega.
“Un ejemplo de innovación y tensión es Moët & Chandon Ice Impérial, que es un champagne que se toma con hielo, si escuchas la tradición dice ‘jamás vas a hacer un champagne que se toma con hielo’, pero tenemos también que innovar y escuchar. Aquí hay tensión, porque fue un gran éxito y eso es parte de la historia de la marca: la herencia del pasado, pero siempre innovar para estar actualizados, porque somos los líderes”.
Además es entender a los nuevos consumidores que se han ido sumando.
Tenemos a una nueva generación que está descubriendo el champagne. Fórmula 1 nos ayuda con eso, porque su público se vuelve más joven y más diverso. Los nuevos fans en el mundo 75% son mujeres, entonces el vínculo del deporte nos ayuda a llegar a ese porcentaje que es parte de esta comunidad”.
Ante la tendencia de que los jóvenes beben menos, indica que para ellos es mejor.
“Porque cuando te tomas una Moët no te vas a emborrachar, sino para tu cumpleaños, boda, por un ascenso o un momento especial. Con el champagne no vas a tomar más, sino mejor. Está nueva generación que toma menos sí quiere celebrar, y en este momento el champagne sigue muy relevante, el hecho de que los jóvenes tomen menos alcohol, no pasa nada, porque en esa ocasión de celebración sí queremos estar y es una conexión emocional”.
Finalmente, Sibylle cuenta que ella abre una botella “en las grandes ocasiones, puede ser en un onomástico o en Nochevieja, pero también cuando he tenido una buena semana con mi familia y celebrar esos pequeños momentos. No es sólo durante las grandes ocasiones”, concluye.