El mar reclama su espacio: oleaje derriba polémico hotel construido en Nayarit
Tras siete años de litigios, protestas y una orden judicial de demolición pendiente, la fuerza de la naturaleza terminó por definir el destino de Punta Paraíso, desarrollo edificado en zona federal

La fuerza del mar terminó con lo que años de litigios administrativos y protestas sociales no pudieron.
Un polémico desarrollo hotelero, edificado hace siete años sobre la zona federal marítimo-terrestre, en San Pancho, en Bahía de Banderas, Nayarit, sufrió daños estructurales severos y comenzó a colapsar de manera paulatina debido al embate del oleaje.
El inmueble, que arrastraba una orden judicial de demolición por invasión a la franja costera, fue superado por la marea.
A diferencia de un derrumbe repentino, el agua socavó las bases de la estructura hasta volverla completamente inhabitable.

“La del mar le ha estado pegando mucho a las olas y el hotel ha caído poco a poco, paulatinamente; no ha sido de golpe. Y así va hasta el momento. Cada hora que pasa se ve más sumido”, relató un prestador de servicios de la zona.
Siete años de conflicto vecinal y ambiental
La inconformidad en torno al inmueble inició desde la colocación de su primera piedra hace siete años.
Activistas ambientales y vecinos del lugar se manifestaron en reiteradas ocasiones para denunciar que el desarrollo carecía de legitimidad ecológica e invadía un área natural protegida por la Federación.
Sin embargo, concesiones y omisiones gubernamentales permitieron que la obra concluyera y entrara en operación comercial, desatando una batalla legal en los tribunales:
“Es justicia sagrada. El mar es el que hizo el trabajo, nadie más. Aunque había un grupo de activistas que reclamaban siempre eso, nunca fue posible que por esos medios lo demolieran... El mar cobró, el mar dijo: ‘Aquí es mío y ahí voy’”, expresó el trabajador del sector.
Los pobladores sostienen que el deterioro actual es consecuencia directa de haber desafiado la línea de costa con permisos otorgados al margen del impacto ambiental.
“Por ahí el gobierno, alguien extendió permiso para que se construyera hasta donde se construyó, y las consecuencias ahí están”.
Impacto turístico y desolación en la costa
Pese al rechazo ciudadano que provocó su instalación irregular, la pérdida del inmueble también deja incertidumbre económica entre quienes dependían de los visitantes que se hospedaban en él.
“Es triste, yo no me alegro. Yo, todos aquí, tenemos mucho que deber a este desarrollo, porque ha traído una gran cantidad de turismo que, de alguna forma, hace una gran derrama”, reconoció el mismo prestador de servicios.
Actualmente, el perímetro del hotel permanece desierto y acordonado bajo la supervisión de cuerpos de emergencia para evitar accidentes ante posibles colapsos totales.
Para los visitantes y turistas que frecuentaban la playa, el paisaje cambió radicalmente frente a la fuerza del litoral: “Me platicaron que estaba más bonito todavía, pero pues ahora ya no. Ya qué queda, no quedó nada”.