Cárdenas: no podemos seguir haciendo lo mismo

Me tocó hacer la crónica, para aquel viejo unomásuno que dirigía entonces Manuel Becerra Acosta, del cierre de campaña de Cuauhtémoc Cárdenas, el candidato del Frente Democrático Nacional, para las elecciones de 1988. Estuve también en la de Manuel Clouthier, el candidato del PAN, ambas en el Zócalo. Fueron grandes actos de campaña, tan disputados en masividad y capacidad de movilización como la elección que se produciría unos días después. Pero nunca había visto en México, y no he vuelto a ver, una tan multitudinaria, espontánea y entusiasta como la de Cárdenas aquel 25 de junio de 1988.

Después, Cárdenas fue dos veces más candidato presidencial; fue en 1997 el primer jefe de Gobierno electo de la Ciudad de México; fundó el PRD, al que, por la distancia cada vez mayor con Andrés Manuel López Obrador, renunció.

Cárdenas se sintió traicionado por López Obrador. La distancia era real desde el 2000, cuando AMLO no apoyó a Cuauhtémoc en la presidencial (se concentró en la Ciudad de México e ignoró la del ingeniero) y por el enfrentamiento de Andrés Manuel con Rosario Robles, cuando fue impulsada por Cárdenas como presidenta del PRD y a la que López Obrador percibía, lo era, como su enemiga interna de cara al 2006. López Obrador lo hizo explícito en 2023, cuando declaró en una mañanera que Cárdenas se había convertido en su “adversario político”. Y lo era.

Hace exactamente cinco años entrevistamos a Cuauhtémoc Cárdenas sobre sus propuestas para Pemex y la economía, en un momento en que López Obrador (era 2021) despreciaba claramente las propuestas del ingeniero. Vale la pena recordarlas porque Cuauhtémoc, fallecido este miércoles, mantenía una coherencia envidiable con sus ideas. Recordamos esa misma entrevista cuando fue designado por la presidenta Sheinbaum al frente del consejo consultivo sobre el petróleo. Ésta es parte de esa entrevista.

JFM: El petróleo ha marcado la historia contemporánea de México. Hoy, el gran debate que tenemos es la pasada reforma energética y la eléctrica que está intentando implementar el gobierno del presidente López Obrador, ¿cómo ve la coyuntura actual en todo este debate?, ¿hacia dónde se puede y se debería avanzar?  

CCS: Primero querría recalcar que el petróleo no ha perdido ni va a perder importancia por mucho tiempo. Entonces, lo que veo es que tenemos que hacer un manejo razonable del petróleo. Sí, efectivamente, lo tenemos que ir sustituyendo, yo diría que al ritmo más acelerado posible como combustible, en términos generales, para pasar a las energías limpias, pero el petróleo debe recuperar, en el caso de México, su papel de conductor del crecimiento económico y de la industrialización a partir de desarrollar a profundidad y en todo lo posible nuestra petroquímica… debemos, y esto me parece que es parte de una política inteligente, entre otras cosas, empezar a utilizar bien el petróleo y nuestras materias primas… tenemos que pensar en cambios fundamentales en la conducción de nuestra política económica y en cuáles son los recursos, afortunadamente muy variados y abundantes, de los que México puede disponer para un mejor futuro para todos los mexicanos.  

¿Entonces está equivocada o debe ser ajustada la política energética de la actual administración?

Mira, yo creo que el primer ajuste que tendría que darse es buscar el crecimiento económico. El crecimiento económico quiere decir que requerimos mayores inversiones en distintas ramas de la producción y de los servicios… Tenemos que buscar, como lo han hecho muchos países, Jorge, aquellas ramas o como dicen a veces los economistas, algunos nichos, donde realmente podamos multiplicar los beneficios, derramarlos hacia regiones, sectores sociales, hacia distintas ramas de la propia economía productiva.

Ahora, no estamos creciendo, hemos tenido el mayor decrecimiento histórico que ha tenido México, ¿cómo se puede activar ese crecimiento?

Yo diría que poniendo en práctica lo que los economistas llaman políticas contracíclicas… que signifiquen crecimiento de la economía, pero que requieren inversión, este tipo de políticas requieren de dinero y, en el caso nuestro, exige una profunda, amplia, racional y equitativa reforma fiscal.

Eso para la inversión pública, pero para la inversión privada también hay que dar los incentivos correctos para que esa inversión privada crezca.

Una reforma fiscal requiere de contraprestaciones… cómo vamos a alentar a una rama industrial para que crezca, para que las empresas se desenvuelvan, para que se multipliquen.

Hay quienes dicen que parte de la polarización que vive el país impide ese crecimiento o le pone obstáculos a ese crecimiento.

Yo creo que frente a las diferencias lo que racional y responsablemente procede es buscar los diálogos... Y ante la escasez de fondos, que siempre serán escasos, aunque hiciéramos la reforma fiscal más profunda, etcétera, hay que ver a dónde se orienta ese esfuerzo, cómo se orienta económica, financiera y políticamente, porque las inversiones tienen que estar protegidas, no privilegiadas, pero sí protegidas…. La pandemia nos ha generado más de dos millones de empleos formales perdidos, tenemos en estos últimos tiempos más de diez millones de personas incorporadas al sector de la pobreza, es decir, no podemos seguir haciendo lo mismo porque lo que vamos a ver crecer es el número de pobres y desempleados o la informalidad… Éste es el gran reto que tiene el país por delante.

Se podía o no estar de acuerdo con Cárdenas, pero lo que proponía era mucho más racional que lo que se hizo y tenemos. Descanse en paz, ingeniero.