Los seis restaurantes mexicanos que están entre los 100 mejores del mundo en 2026
Seis restaurantes mexicanos conquistan la lista The 50 Best Restaurants 2026. Quintonil brilla en el cuarto lugar mundial desde la Ciudad de México

La gastronomía nacional consolida su poder en el escenario global. Seis restaurantes mexicanos consiguieron un codiciado lugar entre los 100 mejores del mundo durante la ceremonia de The 50 Best Restaurants 2026, celebrada recientemente en la ciudad de Lima.
El mapa gastronómico actual trasciende las fronteras de la capital del país. La prestigiosa lista premió proyectos ubicados en Guadalajara, Mérida, Tulum, el Valle de Guadalupe y la Ciudad de México, resaltando cocinas vinculadas al paisaje y las tradiciones regionales.
Los resultados demuestran la diversidad de la escena culinaria local. Los seis establecimientos nacionales proyectan distintas maneras de relacionarse con el entorno, trabajando directamente con el fuego, los productos de temporada y los ecosistemas mexicanos.
Quintonil (No. 4)
El proyecto dirigido por Jorge Vallejo y Alejandra Flores repitió como el máximo referente nacional. El establecimiento capitalino retuvo su lugar dentro del estricto Top 5 mundial por segundo año consecutivo, superando al resto de los competidores latinoamericanos.

El menú capitaliza ingredientes endémicos como el maíz, el nopal, diversos insectos y productos del mar. El equipo de cocina integra estos elementos en preparaciones contemporáneas, respaldados por una hospitalidad de primer nivel que garantiza reservaciones agotadas.
Alcalde (No. 55)
El chef Paco Ruano posicionó a Guadalajara en la conversación internacional con este moderno concepto. El restaurante occidental rozó el bloque principal de la lista, confirmando el peso internacional que ganó Jalisco dentro de la industria.

La propuesta culinaria rinde homenaje a los sabores del estado. El líder de los fogones aplica técnicas aprendidas en los mejores recintos de Europa para observar las tradiciones tapatías desde una lente completamente vanguardista y en constante movimiento.
Huniik (No. 79)
Roberto Solís llevó los perfiles de la península directamente a la élite mundial. Ubicado en Mérida, este espacio opera mediante un menú de degustación fundamentado en los ingredientes y los recuerdos más profundos de Yucatán.

El creador del concepto, cuyo nombre significa "espíritu único" en lengua maya, combinó su experiencia internacional para diseñar una versión personal de las recetas locales. Su victoria descentraliza el éxito gastronómico hacia el sureste mexicano.
Arca (No. 87)
La selva de Tulum enmarcó la victoria del restaurante comandado por José Luis Hinostroza. Este proyecto colabora íntimamente con productores locales y centra sus métodos de cocción en la fuerza del fuego y el poder de las brasas.

El formato del recinto promueve el consumo de platos pensados para compartir. Vegetales y mariscos convergen con recados, fermentos y salsas intensas, logrando reinterpretaciones audaces de los antojitos callejeros de la región.
Rosetta (No. 96)
La chef Elena Reygadas mantuvo a este ícono de la colonia Roma dentro de la clasificación internacional. El espacio ocupa una casona clásica e invita a los comensales a disfrutar de largas jornadas alrededor de la mesa.

La cocina evolucionó sus raíces italianas originarias para profundizar en los sistemas alimentarios del país. Los vegetales cobraron un rol protagonista dentro de una carta dinámica, apoyada por una robusta red de pequeños productores.
Fauna (No. 99)
El Valle de Guadalupe recuperó su codiciado lugar en la tabla global gracias a David Castro Hussong y Maribel Aldaco. El recinto opera dentro del complejo vitivinícola Bruma y construye su identidad directamente sobre los paisajes de Baja California.

La oferta de alimentos depende por completo de las capturas del mar y las cosechas de los huertos. Una enorme mesa comunal y una cocina abierta rompen la rigidez de la alta gastronomía para entregar una experiencia completamente libre.