Con donación récord de Musk, EU votará mañana en comicios que definirán el poder de Trump

En medio de un clima de polarización, 53 millones de votos anticipados y 60% de desaprobación para el republicano, el Partido Demócrata se perfila para arrebatar la mayoría en la Cámara de Representantes

Elon Musk tiene el récord de 474 mil millones de dólares en donaciones republicanas, en unas elecciones intermedias.
Elon Musk tiene el récord de 474 mil millones de dólares en donaciones republicanas, en unas elecciones intermedias.REUTERS

El magnate tecnológico Elon Musk batió un récord sin precedentes en la política estadunidense al convertirse en el donante particular que ha inyectado la mayor cantidad de recursos en un solo ciclo electoral: 474 millones de dólares canalizados a causas y candidatos del Partido Republicano de cara a los comicios de este martes 3 de noviembre.

Nunca antes un ciudadano sin aspiraciones a un cargo de elección popular había destinado una partida semejante de forma pública.

No obstante, estimaciones de The New York Times advierten que la suma total podría ser significativamente más alta, dado que los registros de la Comisión Federal de Elecciones solo cubren aportaciones oficiales hasta el 14 de octubre y Musk habría recurrido de forma paralela a fondos y donaciones opacas.

La apuesta de Musk no solo responde a afinidades ideológicas con la Casa Blanca, sino a intereses estratégicos propios. 

Diversos legisladores del Partido Demócrata han adelantado que, de recuperar el control de alguna de las cámaras del Capitolio, abrirán investigaciones exhaustivas sobre su desempeño al frente del ya extinto Departamento de Eficiencia Gubernamental, las adjudicaciones federales otorgadas a sus empresas y su intermediación en el conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

Un referéndum a la presidencia de Donald Trump

Las aportaciones de Musk forman parte de un ciclo electoral caro: según reportes de la consultora AdImpact, el gasto en propaganda proselitista superó los 11 mil millones de dólares, rebasando el récord del ciclo presidencial de 2024. Las urnas renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes, un tercio de los escaños del Senado, 36 gubernaturas y múltiples despachos locales.

Para el presidente Donald Trump, la jornada es un examen de supervivencia política. Frente a la posibilidad de una derrota electoral, el ala republicana desplegó a sus figuras principales durante el fin de semana. 

El propio mandatario encabezó mítines de emergencia en plazas tradicionalmente conservadoras como Iowa y Kansas, en un intento por movilizar a sus bases más duras ante encuestas que proyectan una inminente mayoría demócrata en la Cámara baja y una reñida batalla por el control del Senado.

A pesar de que el republicano insiste en que al país "nunca le ha ido mejor" —llegando incluso a prometer un estímulo de 5 mil dólares por ciudadano si su partido resulta victorioso—, Trump encara los comicios como uno de los mandatarios más impopulares en la historia moderna del país. 

De acuerdo con el más reciente sondeo de NBC News, 60% de los estadounidenses desaprueba su gestión, mermada por el impacto inflacionario derivado de la guerra que Washington sostiene con Irán desde hace ocho meses.

Contrapesos legislativos 

La movilización ciudadana se ha reflejado en las urnas previas, con 53 millones de sufragios emitidos en la modalidad anticipada. 

Una eventual victoria demócrata en la Cámara de Representantes reconfiguraría por completo el tramo final del mandato de Trump: el partido opositor tomaría las riendas presupuestarias e instauraría comités de vigilancia para indagar presuntos actos de corrupción, nexos con el caso de Jeffrey Epstein y los controvertidos decretos presidenciales.

En el Senado, bastiones republicanos como Texas y Kansas registran tendencias cerradas. Obtener el control de la Cámara alta facultaría a la oposición para vetar designaciones en el gabinete y frenar de raíz futuros nombramientos en la Suprema Corte de Justicia.

La recta final de la campaña no ha estado exenta de confrontaciones judiciales e internas. En Michigan, un estado clave, el bloque demócrata sufrió una fractura cuando la congresista Haley Stevens dio la espalda a su compañero de partido, el aspirante al Senado Abdul El-Sayed —blanco habitual de ataques por parte de Trump—, para respaldar al republicano Mike Rogers. 

Al mismo tiempo, en Alaska, el Poder Judicial desestimó una solicitud promovida por el equipo de Trump que buscaba impedir la certificación de los comicios senatoriales, en donde el titular republicano compite contra un candidato homónimo.

Ante la agresividad del discurso oficial y la posibilidad de que los republicanos pierdan el dominio del Capitolio, entre analistas y autoridades prevalece la inquietud de que la Casa Blanca desconozca los resultados oficiales, abriendo el riesgo de una nueva crisis constitucional en el país.