La renuncia de Guadalupe Taddei no cerró nada. A poco más de una semana de su salida, el Instituto Nacional Electoral se alista para denunciar ante la Fiscalía General de la República a quien lo presidió del 3 de abril de 2023 al 26 de octubre pasado. Hace un mes nadie lo habría imaginado.
Lo confirmó este martes Blanca Cruz, presidenta provisional del Consejo General desde el 28 de octubre. Las diez consejerías acordaron que sus equipos jurídicos preparen la denuncia, que debería quedar presentada a más tardar este miércoles. Cuando le preguntaron si la investigación incluiría a Taddei, respondió: “A todos”. El INE no tipificará delitos porque no le toca, eso es trabajo del Ministerio Público Federal, aunque el consejero Arturo Castillo ya había adelantado que algunas conductas podrían ameritar prisión preventiva oficiosa. El instituto suma 30 renuncias, 17 de ellas en la oficina de la expresidenta, incluido su jefe de oficina, Carlos Daniel Luna Rosas. En el centro del expediente está José Alfredo Hernández Casillas, el contratista que aparece en los videos difundidos por LatinUS repartiéndose con Taddei los montos de contratos del instituto. Que la denuncia salga de adentro importa. Un árbitro que calla sobre lo que se pudrió en su casa no tiene con qué exigirles a partidos y candidatos que acaten sus resoluciones en 2027. La autoridad del INE depende de demostrar, elección tras elección, que nadie adentro está por encima de las reglas que aplica afuera.
En Morena, mientras tanto, se armó un coro. El 30 de octubre, durante la comparecencia del contralor del INE, Víctor Hugo Carvente, que reportó 18 expedientes abiertos, el vicecoordinador de los diputados guindas, Alfonso Ramírez Cuéllar, fue más lejos que nadie: “La señora Guadalupe Taddei debe de ir a la cárcel”. Pidió a la FGR una investigación de oficio y el aseguramiento de bienes y cuentas de los proveedores, y planteó un maxiproceso que alcance también a los organismos electorales locales. Ricardo Monreal advirtió que la renuncia no exime a Taddei de responsabilidad penal ni contable, y dijo que el reto de San Lázaro es devolverle al INE su credibilidad. La presidenta Sheinbaum, que el 26 de octubre había llamado buena la decisión de renunciar y rechazado las burlas misóginas contra Taddei, endureció el tono tres días después: “Guadalupe Taddei traicionó la confianza del pueblo de México” y pidió a la Auditoría Superior revisar las contrataciones electorales hasta 1999.
Ese entusiasmo hay que leerlo con lupa. Que el partido en el poder exija cárcel es buena noticia si ayuda a que la fiscalía trabaje sin cálculo político. Pero también sirve de deslinde. Ariadna Montiel dijo sin rodeos que Morena no tiene por qué hacerse cargo de lo que no le corresponde. Monreal admitió que sabía desde hacía meses de las indagatorias del Órgano Interno de Control. Y mandar la auditoría hasta 1999 diluye en un cuarto de siglo lo que los videos muestran con fecha reciente. Ahí entra José Woldenberg, que este martes en El Universal publicó Ya, por favor, señora presidenta. El primer presidente del IFE autónomo le pide a Sheinbaum que deje de repartir culpas y le recuerda lo que el oficialismo prefiere omitir. Morena integró el Consejo General sin buscar acuerdo con las demás fuerzas políticas, a contracorriente de una costumbre que sólo se había roto en 2003. Y la mayoría reformó la ley para que la presidencia del Consejo nombrara por sí sola a directores y titulares de unidad. Esa concentración de poder, sostiene, vuelve a quien gobierna responsable de todo lo que ocurra en el instituto. Por eso le deja una frase: “A usted misma le conviene un INE autónomo”. Su propuesta es que el relevo salga de un acuerdo entre todas las bancadas.
Woldenberg y Ramírez Cuéllar miran el mismo problema desde lados distintos. Denunciar y castigar es indispensable, y ojalá la fiscalía integre un expediente que aguante tribunales. Pero meter a Taddei a la cárcel no corrige el diseño que le permitió operar. Monreal ya abrió la puerta a revisar las facultades excesivas de la presidencia del INE; falta que alguien la cruce. Y falta decidir quién llega. Lo escribí aquí hace una semana: el sustituto no debe venir de Morena ni de ningún otro partido, sino de la academia, con oficio probado en derecho electoral. Al INE lo cuida la denuncia contra quien lo traicionó. Pero devolverle el INE al INE exige desmontar el mecanismo que permitió a una sola firma repartir contratos a modo, y eso le toca a la misma mayoría que lo construyó,
