Guadalupe Taddei llegó a la presidencia del INE en 2023 por insaculación. Ningún perfil reunió las dos terceras partes de la Cámara de Diputados y el nombre de quien arbitraría nuestras elecciones salió de una tómbola. Tres años y medio después llegó la factura. Taddei entregó este lunes en San Lázaro un oficio de renuncia que no dedica una sola línea a las razones por las que se va. Habla de sus 33 años en instituciones electorales y de que el instituto debe estar por encima de cualquier interés personal. En eso tiene razón. Lo que omite es que fue un interés personal el que dejó al instituto donde hoy está.
El 19 de octubre, Reforma publicó que el chofer de la consejera presidenta, Jonathan Navarrete, aparecía como apoderado legal de Corporativo Zeg, proveedora del INE ligada al empresario José Alfredo Hernández Casillas. Al día siguiente, LatinUS presentó un video del 15 de septiembre: noche del Grito, casa del contratista en Jardines del Pedregal, Taddei de fiesta con él. “¡Ay, cómo eres, Alfredo!”, le responde entre risas. Hernández Casillas es apoderado de Cajas Graf, empresa que ha cobrado unos 245 millones de pesos al INE y al Instituto Electoral de Sonora durante las gestiones de Taddei. Eso incluye un contrato de hasta 198.7 millones para el material de la elección judicial de 2025.
Luego vino París. En los videos difundidos el viernes, el mismo contratista brinda con champaña junto a Jorge Francisco Piñeda Taddei, hijo de la consejera, en el hotel Le Meurice, donde, según LatinUS, una noche en suite ronda los 200 mil pesos. “París a tus pies, chamaquito”, le dice. No conozco una definición más gráfica de conflicto de interés (ni de la gula de todos los nuevos ricos mexicanos, que a kilómetros se les mira la grosera fascinación por el dinero que nunca logrará darles lo que no tienen: ni educación ni clase ni buen gusto).
Hay más, y no cabe en un video. La Unidad de Inteligencia Financiera investiga a siete empresas por presuntamente simular competencia en licitaciones. La Auditoría Superior de la Federación abrió una revisión de oficio, y ya en febrero había observado 66.5 millones de pesos de probable daño al erario en las compras de 2024. Circula, además, un audio en el que, presuntamente, el propio Hernández Casillas le dice a un funcionario de adquisiciones qué empresas tenían que ganar un concurso de 1,100 millones.
Taddei tiene derecho al debido proceso y no seré yo quien le adelante una sentencia. El daño a la institución, en cambio, ya ocurrió y no necesita juez. Taddei la puso en riesgo con el proceso electoral 2026-2027 ya en marcha, a poco más de 220 días de una jornada en la que se disputan 17 gubernaturas y 500 diputaciones. Ahí está lo imperdonable. Lastimó a la institución más querida y respetada por los mexicanos justo cuando más la necesitamos. El árbitro no puede cenar en casa del que vende los balones.
Ahora le toca a la Cámara de Diputados. La Jucopo sesiona este martes para aprobar la convocatoria. La presidencia del INE tiene que ir a un perfil académico, con trayectoria demostrable en derecho y organización electoral. Debe ser alguien que haya estudiado la materia durante años y pueda sentarse frente a partidos y magistrados sin pedirle la línea a nadie. Esos perfiles existen en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, en El Colegio de México y en universidades de los estados. No hacen campaña ni aparecen en las quinielas, y en buena medida por eso merecen la silla. La convocatoria debería exigir que las declaraciones patrimonial y de intereses sean públicas desde el registro. También debería pedir comparecencias abiertas, donde cualquiera pueda ver qué se pregunta y qué se responde.
La Presidenta dijo hace unos días que no quieren corrupción en la 4T. Aquí puede demostrarlo sin discurso de por medio, dejando que el árbitro vuelva a ser árbitro. El INE no es de Taddei ni de quien llegue después. Es de quienes hacemos fila con la credencial para votar en mano.
ADDENDUM
¿Y si proponemos a José Woldenberg —o a cualquiera del Consejo General de ése, nuestro primer e imparcial Instituto Federal Electoral— para rescatar al hoy INE del cochinero en que lo convirtieron?
