Christa Pike, mujer que sobrevivió a la inyección letal, padece raro cáncer en la sangre

La mujer condenada sobrevivió a dos dosis de pentobarbital el 30 de septiembre en Tennessee

Christa Pike ya recuperó el habla tras sobrevivir a un intento de ejecución.
Pike lleva veintiocho años en reclusión en solitario, según su moción.REUTERS

Documentos judiciales señalan que Christa Pike, condenada a muerte en Tennessee por un asesinato cometido en 1995, padece una forma poco común de cáncer en la sangre. Sus abogados advirtieron sobre el diagnóstico en una queja presentada el 8 de enero de 2026, casi nueve meses antes de que la mujer, de 50 años, sobreviviera a dos dosis de inyección letal.

La revelación llega mientras Pike pide a un juez federal que impida su regreso al pabellón donde estaba antes de la ejecución fallida del 30 de septiembre, cuando, según los reportes, se convirtió en la primera condenada a muerte que sobrevive a una inyección letal.

Una advertencia meses antes de la ejecución

En la queja, el equipo legal de Pike sostuvo que su diagnóstico podría causarle "dolor y sufrimiento innecesarios y adicionales, terror y humillación". El documento señaló que su recuento de plaquetas estaba significativamente elevado, probablemente por una neoplasia mieloproliferativa, y mencionó problemas para extraerle sangre de las venas.

Los abogados describieron el riesgo de un edema pulmonar durante la ejecución:

El edema pulmonar no es simplemente doloroso o incómodo; puede provocar una sensación de asfixia o ahogamiento que los expertos han comparado con la sensación inducida intencionalmente por la práctica del 'submarino', una forma inequívoca de tortura", decía la denuncia presentada por el equipo legal de Pike.

Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, en 1995.
Pike fue condenada por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, en 1995.Especial.

Los trastornos mieloproliferativos, según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, se dividen en seis tipos. El equipo legal no especificó cuál padece Pike, aunque sus declaraciones apuntan a la trombocitemia esencial.

La ejecución que no terminó en muerte

Las autoridades de Tennessee aplicaron dos dosis de pentobarbital el 30 de septiembre, pese a la advertencia, y presuntamente usaron al menos 10 agujas. Pike pasó días inconsciente y en estado crítico; el 5 de octubre su equipo legal creyó que tenía muerte cerebral, pero despertó y habló con frases completas.

Un mes después, Pike describió sus secuelas en un comunicado:

"No ha habido ni un momento desde aquella noche en que no haya sentido dolor. Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos. Me duele la garganta. Todavía me cuesta hablar", dijo Pike en el comunicado.

Y agregó sobre su incertidumbre:

"No sé por qué sobreviví aquella noche. No sé qué viene después", dijo Pike.

Aislamiento, miedo y el caso de 1995

Pike sigue en tratamiento, pero sus abogados sostienen que mantenerla en la enfermería, donde presuntamente carece de "contacto humano significativo", viola un acuerdo de 2024 con el Departamento Correccional de Tennessee. La moción pide restablecer sus condiciones de reclusión anteriores.

"Este nuevo aislamiento, inmediatamente después del intento de ejecución y tras veintiocho años de reclusión en solitario, me está causando un grave daño psicológico y trauma", escribió Pike en la moción.

Pike teme además que la trasladen al módulo anterior, donde dice haber presenciado agresiones:

En mi estado físico actual, no podría defenderme ni escapar si otra reclusa me atacara. Tengo miedo de que me lastimen gravemente si me trasladan a ese módulo mientras estoy tan débil", continuó Pike en su declaración.

Un tribunal la condenó a muerte por el asesinato de su compañera de clase Colleen Slemmer, de 19 años, en 1995. Pike tenía entonces 18 años. En prisión, le sumaron 25 años a su condena por intentar asesinar a otra reclusa en 2001.