Persiste temor a 3ª Guerra Mundial: Vepriu, la base de misiles abandonada en Lituania

Este vestigio soviético está rodeado por la incertidumbre sobre el paradero de ojivas nucleares

Túnel en la base soviética de Vepriu, en Lituania.
Una instalación militar rodeada de leyendas, caminos de lodo y relatos sobre desapariciones forzadas durante el régimen comunista.Foto: Andrés Guardiola.

Oculto en las profundidades de los bosques de Lituania se encuentra un complejo militar edificado por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Sus pasos subterráneos, barracas, hangares, patios de maniobras, almacenes y torres, recuerdan el peligro de una Tercera Guerra Mundial, porque este estandarte de la Guerra Fría, conjuntaba misiles que apuntaban a Europa Occidental.

La base de Vepriu fue abierta en 1958 en la densidad del Bosque de Kelmu, para albergar a varios grupos del Ejército Rojo, básicamente al Quinto Ejército de Misiles, 58.ª División de Misiles, 324.º Regimiento de Misiles, y al Primer Batallón de Ukmergė. Para 1960 un número indeterminado de misiles ya tenían lugar ahí.

Vepriu (también se le puede llamar Vepriai), se encuentra localizado entre las ciudades de Kaunas y Ukmergé, y a menos de 100 kilómetros de la frontera con Bielorrusia, y tiene poco turismo. Usualmente, el turismo recurre a lugares como Plokstine, en las inmediaciones del Mar Báltico, o Sakaline, al sur de Vilna, la capital de Lituania, lugares que operan incluso como museos con todas sus amenidades.

Además, el camino para llegar a la base no está pavimentado, y como gran parte del año caen lluvias en la región, suele ser un lodazal.

Vestigio de la base de Vepriu y el mapa de su localización.
En medio de un bosque, túneles, hangares y antiguas instalaciones militares conservan las huellas de una de las etapas más tensas del siglo XX.Foto: Andrés Guardiola.

Un bosque rodeado de leyendas y relatos de terror

Gente que habita algunos de los caseríos de alrededor aseguran que está embrujado, toda vez que en aquellos años de represión eran comunes las desapariciones forzadas de gente en desacuerdo con el régimen, por lo que se cree que en el predio militar eran asesinados y ahí mismo, enterrados.

Si de día el lugar suele ser lóbrego, la niebla y el frío se apoderan del bosque por la noche, sumando a los relatos de ultratumba que guarda la base militar abandonada.

El colapso político de la URSS llegó de la mano con su quiebre económico.

De esta forma, Vepriu cerró en 1988. Una organización privada pretendió operar en el lugar, pero terminó por ser abandonado.

Base de la base de Vepriu rodeada por un bosque en Lituania.
Las instalaciones de la base de la base de Vepriu permanecen entre árboles y caminos de lodo.Foto: Andrés Guardiola.

Hay temor por el holocausto nuclear

Se desconoce cuántas armas nucleares albergó Vepriu, y lo más importante: se ignora el paradero de las ojivas nucleares. Al momento de su disolución, la URSS contaba con 35 mil ojivas. En Lituania llegó a haber 60, pero entre 1989 y 1991 el gobierno Soviético retiró de forma preventiva todo su armamento nuclear de los Países Bálticos, aunque alguno fue depositado en el enclave de Kaliningrado.

Hoy en todo el mundo, y de acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo, se estima que existen 12 mil 187 ojivas nucleares, la mayoría en Estados Unidos y Rusia.

Los misiles soviéticos que podían alcanzar Europa Occidental

De acuerdo con archivos desclasificados de la Guerra Fría, el complejo militar de Vepriu cuenta con cuatro plataformas de lanzamiento de misiles balísticos R-12 Dvina. Estos misiles soviéticos fueron desarrollados con ayuda de científicos nazis “reclutados” tras la Segunda Guerra Mundial, con una propulsión líquida y con un alcance de hasta 2 mil kilómetros. Es decir, desde Lituania hacia el oeste podrían alcanzar blancos en Alemania, Italia, Países Bajos, Francia y hasta Reino Unido, porque de la ciudad de Kaunas a las ciudades de París o Londres la distancia es de alrededor de mil 700 kilómetros.

Cada misil era capaz de transportar una carga nuclear o termonuclear de clase megatón, hasta 2.3 megatones. Su casco pesaba alrededor de tres toneladas y medía unos 22 metros de largo. El peso de la ojiva nuclear cónica es prácticamente el mismo, y su longitud es de unos 3 metros. El cohete, una vez lanzado, habría pesado alrededor de cuarenta toneladas. El equipo era revisado y mantenido con profundo cuidado.

Ruinas de un edificio en la base de Vepriu, en Lituania.
Desapariciones, leyendas de fantasmas y secretos militares rodean un predio que fue clave para el Ejército Rojo.Foto: Andrés Guardiola.

El investigador lituano Sarunas Jasiukevicius describe en un artículo que el manejo de los misiles era delicado, por lo que cada misil era operado por cuatro secciones, compuestas por nueve oficiales, 40 sargentos y un número no revelado de soldados rasos. Los misiles eran asegurados en hangares camuflados para no ser vistos desde el cielo. En los depósitos de misiles, la temperatura del aire se mantenía constantemente a 18 grados y la humedad se regulaba rigurosamente. Los soldados debían comprobar estos parámetros y registrar los datos en un cuaderno de bitácora especial, que se conservaba durante diez años.

Los misiles nucleares se almacenaban en una zona aparte, en el mismo bosque, pero a un par de kilómetros de distancia, revela Sarunas Jasiukevicius. Las ojivas nucleares se guardaban en contenedores especiales colocados sobre camiones. Al igual que los hangares de misiles, debían mantener una temperatura y humedad controladas, y supervisar constantemente dos niveles de seguridad.

Nosotros no queremos saber nada de bombas, soldados o violencia. Esa base militar se debe quedar en el recuerdo y nada más. Cuando mis nietos me preguntan, les digo lo feo que fue ese comunismo”, manifestó Audra, vecina de la zona.

*mcam