Iglesia urge actuar en redes, escuelas y familias por reclutamiento infantil
Cifras documentan más de mil 300 infantes asesinados en 2024 y cerca de ocho mil desaparecidos

Las familias, comunidades, plataformas digitales e instituciones educativas están obligadas a dar pasos adelante para que el crimen organizado no reclute a la juventud ni a la niñez de México.
Si se llega antes que las organizaciones criminales a la vida de niñas, niños y adolescentes, las ausencias escolares inexplicables podrán recibir la atención debida y las aspiraciones personales que tengan cada uno de ellos seguirán en el ámbito de su esfuerzo y voluntad personal, no por decisión de quienes delinquen o los agreden.
Para la iglesia católica es fundamental que las familias y la sociedad en su conjunto aprendan a identificar cuando las bandas criminales intentan apoderarse de la vida de los jóvenes, sobre todo a partir de las cifras oficiales y de organizaciones de la sociedad civil en las que se señala que mil 338 infantes y adolescentes fallecieron en el 2024 a causa de agresiones y 7 mil 941 más —reportados como desaparecidos entre el 2019 y 2024— se mantuvieron en esa calidad hasta septiembre del año pasado.
El alertamiento surgió desde la iglesia católica este domingo al dar a conocer los resultados más sobresalientes de un estudio practicado por la Universidad Iberoamericana a través del Programa de Seguridad Ciudadana, desarrollado con el propósito de estudiar el problema del reclutamiento infantil y juvenil en el país.
Dicho estudio destacó la falta de un registro oficial en México relativo a la captación de niños y adolescentes por parte de la criminalidad.
Además, la investigación difundida mediante un cuadernillo advirtió que incluso aquellos niños y jóvenes con padres presentes "pueden ser captados" por el crimen.
“El reclutamiento de un niño o un adolescente puede comenzar con una falsa oferta de empleo, una amenaza o relación de confianza. Las organizaciones criminales también aprovechan la necesidad de pertenecer, de sentirse reconocido y de imaginar un futuro, entre otras situaciones”, describió el estudio citado.
Para impedir que las organizaciones criminales concreten el reclutamiento infantil o juvenil, el estudio propuso cuatro acciones o ejes principales:
El primer eje consiste en conocer el fenómeno, lo cual implica identificar cómo se lleva a cabo el contacto de la delincuencia con los jóvenes, de qué mentiras se valen y qué dicen los propios adolescentes de estas problemáticas.
El segundo eje aborda el tema de la prevención en la familia, en la escuela y en la comunidad.
“Esto exige informar sobre los mecanismos de captación y ofrecer espacios seguros de convivencia, educación, arte y deporte. Las familias como núcleo de la sociedad necesitan orientación y respaldo para ejercer su tarea de cuidado, especialmente cuando la violencia o las amenazas rebasan sus posibilidades”.
El tercer eje tiene que ver con frenar el reclutamiento digital, a partir de que las plataformas tengan una respuesta hacia aquellos contenidos que representan una ventana de oportunidad para captar a los jóvenes por parte de la criminalidad.
Además, la investigación propone que las plataformas transparenten sus "medidas de moderación" y colaboren con las autoridades para establecer mecanismos eficaces de detección y denuncia.
El cuarto eje se refiere a "acompañar y proteger" a los que fueron reclutados y "reconocerlos como víctimas".
Se convoca a ofrecerles caminos para salir de las organizaciones criminales, recibir atención y reconstruir sus proyectos de vida. Esta tarea requiere instituciones preparadas y comunidades capaces de recibirlos y acompañarlos, concluyó la investigación resaltada este domingo por la iglesia católica.