Retrato hablado: Gabriela Cuevas, del panismo a la Cuarta Transformación

Tras 23 años de militancia en el PAN, la política rompió con su partido en enero de 2018 y se sumó al proyecto presidencial de Andrés Manuel López Obrador, en una decisión marcada por diferencias internas, coincidencias legislativas y la búsqueda de una nueva ruta política

Gabriela Cuevas Barrón rompió con la dirigencia panista encabezada por Ricardo Anaya Cortés en 2018.
Gabriela Cuevas Barrón rompió con la dirigencia panista encabezada por Ricardo Anaya Cortés en 2018.Erick Retana

Gabriela Cuevas Barrón es una política con amplia experiencia. Pasó 23 años en el PAN —desde 1994, cuando tenía 15 años— y lleva ocho con el nuevo régimen. Su paso por la política está marcado por el cambio súbito —del frío al calor; del calor al frío— que dio en 2018.

Ese año, cuando Andrés Manuel López Obrador llegó a la Presidencia de México y ofreció indulgencia a sus opositores, como lo había sido Cuevas Barrón, Gabriela —que se topó con Ricardo Anaya, como un dique para ampliar su carrera política—, salió del PAN y se fue con Morena. Ahí sigue.

En noviembre de 2024, la presidenta Claudia Sheinbaum la nombró como representante del gobierno de México para la Copa Mundial de Futbol 2026 donde Estados Unidos y Canadá, junto con México, fueron anfitriones. Este cargo estuvo dentro del organigrama de la Secretaría de Gobernación, donde Cuevas continúa.

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Gabriela Cuevas fue representante honorífica de México en el Mundial.DARIO LUNA

Antes, entre 2018 y 2021 Cuevas Barrón fue diputada federal con el membrete de Morena. En la LXIV Legislatura fue secretaria de la Comisión de Relaciones Exteriores y de la Comisión de Economía, Comercio y Competitividad, además de integrarse a la Comisión de Desarrollo Metropolitano, Urbano, Ordenamiento Territorial y Movilidad.

Antes de esas responsabilidades como morenista, la última responsabilidad de Cuevas Barrón como parte de la estructura panista fue la de presidenta de la Unión Interparlamentaria, entre 2017-2020. Su elección en ese organismo multilateral fue cuando era senadora del PAN.

Gabriel Cuevas fue la primera mujer en presidir la Unión Interparlamentaria en sus 128 años de existencia.

El 21 de enero de 2018, en plena precampaña presidencial, la entonces senadora Cuevas Barrón anunció que dejaba al PAN y que se sumaba al equipo del precandidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Hoy es momento de decisiones claras, el país lo exige. Mis convicciones están firmes: anhelo una vida más democrática, más justa y más libre para México. Las democracias otorgan el derecho y la libertad de cambiar el rumbo.”

“Todos podemos ser parte de ese cambio, si actuamos. La única forma de hacer realidad el cambio democrático es participar. Hoy, después de 18 años de gobiernos de alternancia, lo tengo claro: no fue suficiente”, dijo Cuevas en un video que dejó en la entonces y aún llamada red social Twitter, hoy X.

Ese súbito cambió fue más notorio que muchas otras adhesiones de las que tuvo López Obrador, rumbo a su tercera elección presidencial. En la primera elección de López Obrador, 2006 Cuevas Barrón era una diputada en la III Asamblea Legislativa del Distrito Federal (2003-2006). En ese tiempo Cuevas fue una de las voces opositoras más críticas al gobierno de López Obrador, que entonces era jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

Gabriela Cuevas resaltó avances en infraestructura, movilidad y seguridad en el país.
Gabriela Cuevas fue la primera mujer en presidir la Unión Interparlamentaria en sus 128 años de existencia.Mateo Reyes Arellano

En ese contexto fue que Cuevas, junto con Jorge Lara, pagaron una fianza de dos mil pesos a favor de López Obrador, para que el entonces mandatario capitalino desaforado no fuera a la cárcel. No lo hizo por ser simpatizante de López Obrador, sino como una estrategia política para evitar la victimización o martirologio de López Obrador.

LA COMPENSACIÓN

La oposición que mantuvo contra López Obrador, a Gabriela Cuevas le redituó en su carrera política, además que había acreditado fehacientemente su trayectoria dentro del PAN: sus inicios fueron como una jovencita de 15 años, que en 1994 buscaba sumarse a procesos de democratización del país.

El periodo en el que Cuevas se sumó al PAN, México vivía un clima de inestabilidad y demanda de cambio: ese año estuvo marcado por eventos de impacto como el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el asesinato del candidato presidencial priista Luis Donaldo Colosio, el de José Francisco Ruiz Massieu y una severa crisis económica. Esto empujó a muchos jóvenes, entre ellos a Cuevas, a involucrarse activamente en la política buscando certidumbre democrática.

Las primeras participaciones políticas de Cuevas fueron las más sencillas: vigilar casillas electorales, apoyando en campañas locales y sumándose a actos de resistencia civil contra presuntos fraudes electorales de la época.

Cuatro años después, para 1998, fue nombrada Coordinadora de Acción Política de la Secretaría Nacional de Acción Juvenil. Durante la campaña presidencial de 2000, que fue la primera alternancia política en México, Cuevas se encargó de coordinar el sector juvenil de la campaña presidencial de Vicente Fox.

Con el triunfo de Fox, Cuevas Barrón fue colocada en la administración pública federal. Entre 2000 y 2001 se desempeñó como asesora en la subsecretaría de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación, que estaba a cargo de Santiago Creel Miranda.

Entre el panismo se recuerda que Santiago Creel, para Cuevas, es lo más parecido a un padrino político y un mentor.

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Gabriela Cuevas proviene de círculos con un fuerte peso social y político tradicional.Eduardo Jimenez Fernandez

Cuevas Barrón no se conformó con ser una burócrata de primer nivel y se preparó en las lides políticas. Así fue como entre 2003 y 2006, Gabriela Cuevas se convirtió en diputada local; ese trienio fue de la III Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF). Fue en ese periodo donde la hoy morenista le tuvo animadversión a López Obrador.

El trabajo político que desarrolló como cuadro juvenil, más su oposición a López Obrador le allanaron el camino para ganar la elección como jefa delegacional de Miguel Hidalgo, en 2006. Este triunfo la consolidó como una de las figuras jóvenes con mayor proyección del panismo en la capital del país, iniciando una trayectoria que la llevó a la Cámara de Diputados, al Senado de la República y al liderazgo de la Unión Interparlamentaria.

ORÍGENES

Gabriela Cuevas nacida el 3 de abril de 1979 en la Ciudad de México, no proviene de una tradición de familiares políticos dentro del PAN. La motivación inicial de Cuevas para acercarse a ese partido político fue de su experiencia en el trabajo misionero católico escolar. Ahí conoció de cerca la pobreza y la corrupción en zonas rurales y urbanas de México, lo que despertó su interés por la transformación social y el bien común, pilares del humanismo político panista.

Gabriela Cuevas proviene de círculos con un fuerte peso social y político tradicional. Es prima segunda de Juana Cuevas (esposa de José Antonio Meade, excandidato presidencial del PRI en 2018) y de Fernanda Castillo Cuevas (esposa del exgobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo).

La salida de Cuevas del PAN estuvo marcada por diferencias con la dirigencia encabezada por Ricardo Anaya Cortés, a la que acusó de concentrar el poder y privilegiar el reparto de candidaturas y cargos. 

La entonces senadora rechazó que su renuncia obedeciera únicamente a la falta de una candidatura a diputación federal plurinominal y denunció actitudes misóginas en las críticas que recibió por abandonar el partido.

Para sumarse al proyecto de López Obrador, Cuevas ponderó que su otrora adversario político había evolucionado hacia un liderazgo más incluyente y conciliador, dispuesto a sumar a políticos de distintas corrientes. 

Más allá del cambio de opinión sobre el fundador de Morena, Cuevas cambió de militancia partidista debido al desgaste de su relación con el PAN, las disputas por el control interno y la posibilidad de construir alianzas más allá de las diferencias partidistas. La trayectoria de Cuevas se convirtió así en un ejemplo de las reconfiguraciones políticas que marcaron la contienda electoral de 2018.

La evolución política de Gabriela Cuevas de 1994 a la fecha muestra cómo las disputas por el control interno de los partidos políticos, las experiencias parlamentarias y las estrategias de apertura electoral transforman antiguas rivalidades en alianzas políticas.

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