GP de México 2026 rinde homenaje a Ricardo Rodríguez en su 66 aniversario luctuoso
Ricardo Rodríguez sufrió un fatal accidente en el Gran Premio de México en 1962 y su memoria se honra en el autódromo que ahora lleva su apellido

El Gran Premio de la Ciudad de México 2026 se corre bajo una atmósfera cargada de profunda memoria y nostalgia para el deporte motor nacional. En el marco de las festividades del Día de Muertos y coincidiendo exactamente con el 66 aniversario luctuoso del legendario piloto Ricardo Rodríguez de la Vega, la organización del evento preparó una serie de emotivos tributos para honrar la memoria de quien fuera una de las figuras más emblemáticas del automovilismo mexicano.
Como parte del colorido y tradición que caracterizan a esta cita en la capital del país, se instaló en el recinto una majestuosa ofrenda dedicada a las grandes glorias del automovilismo mexicano y mundial, destacando de manera entrañable las figuras de los hermanos Pedro y Ricardo Rodríguez de la Vega.
Sin embargo, para el menor de los hermanos la distinción fue aún más íntima y significativa. Justo en uno de los accesos principales por donde transitan los pilotos hacia el paddock del Autódromo Hermanos Rodríguez (AHR), se erigió un altar exclusivo para Ricardo. El homenaje visual destaca por un enmarcado de flor de cempasúchil que rodea una fotografía del piloto luciendo su casco adornado con la bandera mexicana, recordando con enorme cariño la huella que dejó a nivel internacional antes de su pronta partida.
¿Quién fue Ricardo Rodríguez?
Ricardo Valentín Rodríguez de la Vega, nacido en la Ciudad de México el 14 de febrero de 1942, es considerado una de las joyas más brillantes e influyentes en la historia del deporte motor mexicano. Conocido cariñosamente como el "Muchacho de Oro", mostró un talento precoz que lo llevó a ser campeón nacional de ciclismo a los 13 años antes de dar el salto decisivo a los motores.
A los 15 años ya deslumbraba en circuitos internacionales. En 1960, con tan solo 18 años y 133 días, logró un histórico segundo lugar en las 24 Horas de Le Mans a bordo de un Ferrari, convirtiéndose en el piloto más joven en subir al podio en esta legendaria competencia.
Su destreza llamó la atención del mismísimo Enzo Ferrari, quien lo fichó para la Scuderia Ferrari en 1961. Ricardo hizo su debut en la Formula 1 durante el Gran Premio de Italia de ese mismo año, donde sorprendió al mundo al calificar en el segundo lugar de la parrilla con apenas 19 años y 208 días. Entre sus mayores hazañas también destaca su triunfo en la exigente competencia de la Targa Florio en 1962, consolidándolo como una auténtica leyenda del automovilismo global a una edad en la que muy pocos alcanzaban los máximos escenarios.
Su trágica muerte durante el GP de México de 1962
La brillante trayectoria de Ricardo Rodríguez se interrumpió fatalmente el 1 de noviembre de 1962, durante las prácticas libres del primer Gran Premio de México (una carrera no puntuable para el campeonato oficial de ese año).
Dado que la Scuderia Ferrari optó por no asistir a la justa mexicana por tratarse de una competencia de exhibición, Ricardo obtuvo el permiso de la escudería italiana para competir de manera independiente ante su público a bordo de un Lotus 24 del equipo Rob Walker.
Buscando registrar el mejor tiempo de calificación para entregar una alegría a la afición azteca, Ricardo salió a la pista al final de la jornada. Al ingresar a la famosa y exigente Curva Peraltada —un tramo de alta velocidad conocido por su inclinación y peligrosidad—, el monoplaza sufrió un fallo mecánico en la suspensión trasera. El automóvil impactó violentamente contra el riel de contención, provocando la muerte instantánea del joven piloto con tan solo 20 años de edad.
La tragedia estremeció profundamente al país y al automovilismo internacional. Años más tarde, para perpetuar el legado de Ricardo y el de su hermano Pedro (quien lamentablemente también perdería la vida en pista en 1971), el trazado de la Magdalena Mixhuca fue bautizado oficialmente como el Autódromo Hermanos Rodríguez.