Hacer papel picado, un oficio que perdura en Puebla pese al desinterés de los jóvenes
Artesanos de San Salvador Huixcolotla, Puebla, advierten sobre el poco interés de las nuevas generaciones por preservar el oficio, ante la pérdida de ingresos; pese a todo, se conserva la tradición para Día de Muertos y otras festividades

PUEBLA, Pue.— Hombres y mujeres apilan hojas de papel de China para coronar el montón con un molde que le indica al cincel donde debe perforar a golpe de martillo para conformar las figuras.
Así, en resumen, se hace el papel picado en San Salvador Huixcolotla, Puebla, desde mediados del siglo XIX cuando empezaron a hacer diseños simples hasta los complejos de la actualidad
Esta actividad artesanal, propia de las fiestas patrias y de Todos Santos o Día de Muertos, aunque no exclusiva de ambos, se ha transmitido de generación en generación y forma parte del patrimonio cultural de México.
En este municipio de menos de 17 mil habitantes, entre la Sierra Norte y la zona centro del estado, una de cada tres personas se dedican a fabricar papel picado; pero todos recuerda que hace más de 150 años, en las tiendas de raya de las haciendas, los peones eran obligados a comprar papel de China, entre otras cosas, lo que a la par los animó a darle un uso especial, a fabricar un producto diferente y obtener nuevo ingresos.
De a poco, habilidades y destrezas perfeccionaron los adornos hasta convertirlas en verdaderas obras de arte de color y delicadas, inicialmente utilizadas para conmemorar el Día de Muertos y más tarde para fiestas populares.
En un principio, los artesanos usaron tijeras, y con el tiempo modificaron la técnica hasta llegar a los cinceles para obtener trabajos más detallados y de mejor calidad.

En el siglo XX, el papel picado empezó a venderse en Tlaxcala prácticamente en los años 30, dos décadas más tarde llegó a la Ciudad de México, desde donde empezó su difusión internacional.
En Huixcolotla, los fabricantes de papel picado usan más de 50 tipos diferentes de cinceles y fierros de distintas formas y un martillo de plomo
Cabe destacar que desde el 22 de septiembre de 1998, esta artesanía es Patrimonio Cultural del Estado de Puebla, como consecuencia de un decreto basado en la preservación de una técnica única: El cincelado a mano, una evolución técnica que sustituyó el uso original de las tijeras
También está justificado en que apuntaló la identidad local, después que la actividad se ha transmitido de padres a hijos; además de su rol en la cultura mexicana, pues pasó de ser un adorno local a convertirse en el símbolo de las ofrendas del Día de Muertos, así como en la decoración oficial de las Fiestas Patrias.
Adicionalmente, es necesario recordar que en la ofrenda tradicional están los cuatro elementos de la naturaleza: tierra, agua, fuego y aire, y que en este último se ubica el papel picado, pues su ligereza permite su movimiento y advierte a la gente que las almas de sus familiares han llegado

Artemex suma más de 25 años en la tradición del papel picado, tras su fundación Nubia Reynoso, y ahora destaca como empresa que produce papel picado con bocetos únicos y personalizados.
La compañía da empleo a más de 30 familias de artesanos, quienes con dedicación y pasión mantienen viva esta tradición.
En 2019, la firma participó en Shark Tank México (2019) lo que provocó proyección nacional e internacional.
Arte Metoli es otra emprendimiento en Huixcolotla que ha sumado 15 años de operación en el mercado del papel picado, encabezado por María de Lourdes, quien desde pequeña aprendió esta tradición familiar y mantiene vivo el legado.
El negocio migró a la capital poblana, específicamente a la Avenida 7 Oriente, número 1211, en el Barrio de Analco, donde se ofrecen más de 100 diseños especiales y únicos, como también personalizados, por lo que vende también a Argentina, Francia, España y Estados Unidos, entre otras naciones.
A la distancia, coinciden en las dos empresas, hay pocas personas interesadas en continuar con este trabajo; sin embargo, ya no sólo se trata de preservar una tradición, pues pocos lo hacen de corazón, pues piensan más en mejorar sus ingresos, por lo que en ambos proyectos demuestran que es posible hacer negocio a la par de mantener una tradición.