“Mami, mami, ya mataron a la China, le dieron en la cabeza”

La niña de siete años, identificada como Aranza Aldelanly, había recibido un impacto de bala en la cabeza. Su cuerpo cayó sobre una de las piernas de su madre, quien intentó protegerla

Los hechos ocurrieron el 29 de octubre, durante el operativo de seguridad desplegado para capturar a “El Titán”.
Los hechos ocurrieron el 29 de octubre, durante el operativo de seguridad desplegado para capturar a “El Titán”.Foto: Especial

“Mami, mami, ya mataron a la China, le dieron en la cabeza”, fueron las palabras que Claudia Pardo García escuchó de una de sus hijas mayores mientras viajaban en una camioneta Ford Escape negra, durante la violenta jornada del 29 de octubre en Matamoros, Tamaulipas.

La niña de siete años, identificada como Aranza Aldelanly, había recibido un impacto de bala en la cabeza. Su cuerpo cayó sobre una de las piernas de su madre, quien intentó protegerla sin comprender todavía la gravedad de lo ocurrido.

En las acusaciones, la familia señala que las balas salieron de un helicóptero de la Guardia Estatal de la Secretaria de Seguridad Publica.

La familia había salido de su domicilio para recoger al padre de los menores en su centro de trabajo, en medio de la situación de violencia que se desató tras la captura de Axel Alfredo Cárdenas Rodríguez, alias “El Titán”, hijo de José Alfredo Cárdenas Martínez, “El Contador”, identificado como uno de los principales dirigentes del Cártel del Golfo.

Claudia confirmó que sus siete hijos son de nacionalidad estadounidense, aunque la mayoría se encontraba en territorio mexicano cuando ocurrieron los hechos.

La tomé en mis brazos y poco a poco vi cómo se le cerraban sus ojos”.

Así recordó los últimos momentos de vida de su hija, mientras intentaba pedir ayuda.

Le toqué la ventana a mi esposo y le digo: ábreme, ya me mataron a la niña. Él me abre la puerta y bajamos él y yo con la niña, pero en eso me caigo porque no había visto que traía una lesión en la rodilla (impacto de bala)”.

La mujer también relató que logró refugiarse en una parcela con la pequeña entre sus brazos, mientras su esposo gritaba hacia el helicóptero que los sobrevolaba y les apuntaba, reclamando que habían cometido un crimen.

Los hechos ocurrieron el 29 de octubre, durante el operativo de seguridad desplegado para capturar a “El Titán”.

La jornada violenta dejó otras cinco personas sin vida, de acuerdo con el saldo que posteriormente dieron a conocer las autoridades estatales.

En distintos puntos de la ciudad se registraron bloqueos con vehículos de carga, lo que provocó el cierre de vialidades y complicaciones para los servicios de emergencia.

Claudia aseguró que permanecieron alrededor de dos horas esperando atención prehospitalaria, debido a que las ambulancias no podían llegar hasta el lugar por los cierres carreteros.

La espera también se prolongó para el levantamiento del cuerpo de la menor, cuyos restos permanecieron en el sitio otras dos horas mientras se realizaban los procedimientos correspondientes.

En una entrevista con medios locales, la madre explicó que antes del incidente se encontraba en su domicilio, ubicado en el poblado Las Rusias, cuando su esposo le llamó para pedirle que fuera a recogerlo a su trabajo, debido a la situación de violencia que se vivía en ese momento.

En la camioneta viajaban sus hijos, todos menores de edad. Después de recoger al jefe de familia, emprendieron el regreso a casa.

Sin embargo, al circular por la carretera Reynosa-Matamoros, a la altura de la colonia La Esperanza, decidieron ingresar por una zona alterna, debido a que las vialidades estaban cerradas.

Claudia explicó que por ese sector tienen terrenos propios y que desde ahí podían conectarse con el poblado donde viven.

Durante el trayecto, la mujer advirtió a su esposo que un helicóptero de la Guardia Estatal los seguía. Él le respondió que no se preocupara y que no pasaría nada, pero la aeronave continuó sobrevolándolos.

Ante esa situación, el padre de familia detuvo la camioneta y pidió a sus ocupantes que descendieran para que los tripulantes de la aeronave pudieran identificar que se trataba de civiles y que no estaban realizando ninguna actividad ilícita.

Fue entonces cuando la familia se percató de que la pequeña Aranza Aldelanly estaba gravemente herida y que ya no presentaba signos vitales.

El padre pidió a sus otros hijos que buscaran ayuda. Uno de ellos, de 13 años, tomó la camioneta y condujo hasta la vivienda más cercana, donde reside una tía.

Claudia sostuvo que el helicóptero siguió a sus hijos mientras se alejaban en el vehículo y que continuaron los disparos, aunque ninguno de ellos resultó alcanzado.

En un video difundido por la propia familia se observa a los menores bajar apresuradamente de la camioneta mientras explican que alguien les estaba disparando y que habían herido a su hermana.

Posteriormente, otros familiares abordaron el vehículo y regresaron al sitio donde permanecían Claudia y la niña.

La madre consideró que, cuando los tripulantes de la aeronave se percataron de que se trataba de una familia ajena a los hechos violentos, se retiraron.

Claudia señaló que personal de la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas acudió a tomarle su declaración.

También dijo que tuvo conocimiento de que la Secretaría de Seguridad Pública estatal se presentó en el hospital, donde permaneció cuatro horas en cirugía debido a las lesiones que sufrió en la rótula izquierda.

Asimismo, aseguró que le informaron que cuatro elementos de la Guardia Estatal que presuntamente viajaban en el helicóptero habían sido concentrados en Ciudad Victoria.

Sin embargo, cuestionó esa versión, pues afirmó que hasta el momento no ha recibido información que le permita conocer el avance de las investigaciones o si existen responsabilidades.

Por su parte, el fiscal general de Justicia de Tamaulipas, Jesús Govea Orozco, informó que las investigaciones continúan y que se recopilaron esquirlas y otros fragmentos de proyectil que presuntamente estarían relacionados con la agresión.

El funcionario confirmó que tenía conocimiento de que en el helicóptero viajaban cuatro oficiales y que se aseguró un arma larga y otra corta para realizar comparativas balísticas con los fragmentos recuperados de las lesiones de Claudia y de la cabeza de la menor.

En tanto, la Secretaría de Seguridad Pública estatal difundió un comunicado en el que lamentó lo ocurrido y aseguró que se realizan las investigaciones correspondientes, además de señalar que se mantiene al pendiente y en acompañamiento de la familia.

Sin embargo, Claudia rechazó que ese acompañamiento haya sido suficiente y exigió que el caso no quede impune.

Quiero que pague, que pague ese hombre, porque hay pruebas, las tienen, hay videos, ya tienen el calibre de la bala, tienen fragmentos de la bala que se alojaron en mi pierna y en la cabeza de mi hija, tienen todo. No sé lo que esperan”, exclamó.