SEP deja en manos de las escuelas hacer cumplir la prohibición de celulares
La prohibición de celulares en primarias y secundarias arrancó sin sanciones para quienes incumplan, sin supervisores que vigilen su aplicación y sin saberse cómo se medirá si la medida funciona

La prohibición de celulares en primarias y secundarias arrancó sin sanciones para quienes incumplan, sin supervisores que vigilen su aplicación y sin una respuesta clara sobre cómo medirá la Secretaría de Educación Pública (SEP) si la medida funciona.
El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, reconoció que no habrá medidas coercitivas ni vigilancia escuela por escuela. En cambio, cada plantel decidirá qué hacer con los dispositivos: recogerlos a la entrada, resguardarlos en un espacio específico o pedir a los alumnos que los mantengan guardados en el salón.
“Nosotros somos la Secretaría de Educación y apostamos a la educación, no andar poniendo sanciones”, respondió cuando se le preguntó cómo garantizar que la medida sea efectiva.
La regulación comenzó el 3 de noviembre, pero en un recorrido realizado ese mismo día por diversas escuelas, Excélsior documentó que estudiantes seguían llevando sus teléfonos y algunos los utilizaban dentro del plantel. Al ser cuestionado sobre cómo garantizar que la disposición se cumpla, Delgado descartó recurrir a sanciones o supervisores y sostuvo que la estrategia será generar conciencia entre alumnos y familias:
“No esperen que tengamos medidas coercitivas y estar con supervisores y vigilantes escuela por escuela, para ver si un niño trae un celular, pues no. Lo que estamos haciendo es que los niños tengan esa conciencia y que ellos mismos sean capaces de adaptarse, de separarse y no generen esa adicción”, dijo.
Si bien su aplicación dependerá de los acuerdos que establezca cada comunidad escolar, Delgado pidió a las familias que, de ser posible, no envíen a sus hijos con teléfonos y sostuvo que la prioridad es que los estudiantes comprendan los riesgos del uso excesivo de las pantallas.
El funcionario señaló que la SEP busca generar conciencia sobre los efectos que puede tener el uso excesivo de dispositivos, entre ellos depresión, angustia y desórdenes alimenticios, además de la exposición a contenidos violentos, pornográficos y de acoso sexual.
Para las preparatorias, recordó, las comunidades escolares deberán acordar sus propias reglas, debido a que atienden a adolescentes y jóvenes. En educación superior, la SEP promueve que las instituciones impulsen un uso crítico de la tecnología y que los estudiantes conozcan el funcionamiento de los algoritmos y los contenidos que hay detrás de las pantallas.
Delgado comparó la estrategia con la prohibición de comida chatarra en las escuelas y aseguró que la mayoría de los planteles ha cumplido con retirar esos productos. Sostuvo que el objetivo es que los alumnos desarrollen hábitos saludables que mantengan también fuera de los centros educativos.
Sin embargo, al preguntarle cómo se medirá el impacto de la regulación de celulares, el secretario no respondió.