¿Los papás saben tanto como las mamás sobre la salud de sus hijos? En TikTok 'se arma' debate
Un video de una doctora sobre padres que desconocen los antecedentes médicos de sus hijos desató una discusión en TikTok sobre paternidad, carga mental y trato digno en las consultas

¿Qué medicamentos toma tu hijo? ¿Tiene alguna alergia? ¿Cuándo comenzaron sus síntomas? Estas son algunas de las preguntas que un médico puede hacer durante una consulta pediátrica para conocer los antecedentes de un paciente; sin embargo, no todos los padres que acompañan a sus hijos pueden responderlas.
Esta situación abrió un debate en TikTok después de que la doctora Diana Torres compartiera una práctica que utiliza durante sus consultas y que describió como uno de los ‘microfeminismos’ que aplica en su vida cotidiana.
En su video, la médica explicó que cuando un hombre acompaña a un niño a consulta, suele dirigirle las preguntas de la historia clínica. Si desconoce información básica sobre su hijo, le responde con ironía: "Ah, perdón, pensé que era el papá".
La publicación provocó reacciones de otros profesionales de la salud, quienes discutieron si esta práctica ayuda a visibilizar la falta de participación de algunos padres durante la crianza o si, por el contrario, representa una forma de humillación hacia los familiares de los pacientes.
¿Los padres deben conocer los antecedentes médicos de sus hijos?
Uno de los médicos que reaccionó al video fue Adrián Rivas, quien cuestionó la postura de Diana Torres y señaló que ningún familiar conoce necesariamente toda la información de un paciente.
En su respuesta, argumentó que tanto las madres como los padres pueden desconocer determinados aspectos de la salud de sus hijos, por lo que considera que señalar directamente a los hombres puede convertirse en una forma de juzgarlos durante la consulta.
Sin embargo, esta postura recibió críticas de otro profesional, identificado en TikTok como DrNavorsky, quien defendió que los padres deben conocer los datos médicos fundamentales de sus hijos.
En su video cuestionó que se normalice que un papá desconozca información como la fecha de nacimiento del niño, su esquema de vacunación, sus alergias, los medicamentos que toma o los síntomas que presenta.
También señaló que desconocer una alergia puede representar un riesgo para la seguridad del menor, por lo que consideró que los profesionales de la salud no deberían minimizar estas situaciones ni convertirlas en motivo de bromas.
El médico relacionó esta discusión con el abandono paterno y las paternidades ausentes en México, al considerar que la falta de involucramiento de algunos hombres en el cuidado de sus hijos es un problema que no debería normalizarse.
¿Es correcto que un médico regañe a los padres durante una consulta?
Otra de las respuestas que generó conversación fue la de Loreni Pediatra, quien cuestionó la manera en que Diana Torres aborda la situación.
Desde su perspectiva, aunque es importante que los padres conozcan los antecedentes médicos de sus hijos, esto no justifica que un profesional de la salud los regañe, juzgue o haga sentir menos durante una consulta.
La pediatra explicó que los médicos no conocen las circunstancias particulares de cada familia, por lo que antes de emitir un juicio deberían considerar factores como las jornadas laborales, la convivencia con los hijos, las separaciones, las redes de apoyo y las dinámicas familiares.
También respondió a los argumentos de DrNavorsky y señaló que el hecho de que un médico conozca todos los detalles de la salud de sus hijos no significa que pueda utilizar esa experiencia para descalificar a otros padres.
En su opinión, la atención médica debe estar basada en evidencia científica, pero también en el respeto y la empatía hacia los pacientes y sus familiares.
Loreni Pediatra advirtió que las actitudes de superioridad y los malos tratos pueden deteriorar la confianza de las familias en los profesionales de la salud y alejarlas de los servicios médicos.
Por ello, consideró que el trabajo de un médico no consiste en regañar a los pacientes, sino en orientarlos y generar un entorno en el que puedan confiar en sus conocimientos.
¿Quién asume la responsabilidad de la salud de los hijos?
Más allá de las diferencias entre los médicos que participaron en la discusión, el debate también pone sobre la mesa la distribución de las responsabilidades de crianza y la carga mental que suele recaer en las mujeres.
Una investigación publicada en enero de 2025 en la revista científica Social Science & Medicine, titulada Differences in responsibility for child healthcare by parent gender, examinó las diferencias entre madres y padres en las tareas relacionadas con la atención médica de sus hijos.
El estudio incluyó a mil 142 madres y padres que participaron en una encuesta realizada en Chicago durante 2021. Los investigadores preguntaron quién era principalmente responsable de programar consultas médicas, llevar a los menores a revisiones preventivas y acompañarlos cuando estaban enfermos.
Los resultados mostraron que 91.8% de las madres encuestadas eran responsables de programar las consultas médicas de sus hijos, frente a 50.8% de los padres.
Asimismo, 89.8% de las mujeres reportaron encargarse de llevar a sus hijos a revisiones preventivas, en comparación con 59.5% de los hombres.
Cuando los menores estaban enfermos, 87.6% de las madres dijeron ser responsables de llevarlos al médico, frente a 56% de los padres.
Los investigadores también encontraron que 82.9% de las madres asumían las tres responsabilidades analizadas, frente a 40% de los padres.
Aunque estos resultados corresponden a familias de Chicago y no representan directamente la situación de los hogares mexicanos, muestran diferencias en la distribución de las tareas relacionadas con la salud infantil.
¿Qué es la carga mental de las madres?
Para entender esta desigualdad es necesario hablar de la carga mental, un concepto que describe el trabajo de pensar, anticipar, organizar y dar seguimiento a las necesidades de una familia.
En el cuidado de los hijos, esto significa recordar cuándo corresponde una vacuna, identificar cambios en su comportamiento, conocer sus antecedentes médicos, organizar consultas, comprar medicamentos y vigilar que se cumplan los tratamientos.
Una revisión sistemática publicada en 2023 en la revista Sex Roles, titulada Gendered Mental Labor, analizó 31 investigaciones sobre el trabajo mental relacionado con las tareas domésticas y la crianza.
Los resultados mostraron que las mujeres suelen asumir una mayor proporción de estas actividades, particularmente aquellas relacionadas con la planificación, anticipación y toma de decisiones sobre los hijos.
Los investigadores también identificaron consecuencias asociadas con esta distribución desigual, como mayores niveles de estrés, menor satisfacción con la vida y las relaciones de pareja, así como repercusiones en el desarrollo profesional de las mujeres.
Por otra parte, una revisión sistemática publicada en 2025 en Australian Journal of Primary Health analizó 35 investigaciones sobre las experiencias de padres y otros progenitores no gestantes en los servicios de salud infantil y familiar.
Los autores identificaron obstáculos para involucrar a los padres en estos espacios, entre ellos el diseño de los servicios médicos, los roles tradicionales de género, las prácticas que favorecen que las madres sean las principales interlocutoras y la falta de preparación del personal sanitario para incluir a otros cuidadores.
Esto muestra que la participación paterna no depende únicamente de las decisiones individuales de cada familia, sino que también puede estar condicionada por la manera en que se organizan los servicios de salud.
¿Cómo se distribuyen las responsabilidades de cuidado en México?
La desigualdad en las tareas de crianza también puede observarse en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las mujeres dedicaron en promedio 9.4 horas semanales más que los hombres al cuidado de niñas y niños de cero a cinco años.
Al desglosar los resultados, las mujeres destinaron 18.2 horas semanales a estas actividades, mientras que los hombres registraron 8.8 horas.
La diferencia también se observa en el cuidado de personas con alguna enfermedad crónica, temporal o discapacidad, al que las mujeres dedicaron 12.8 horas semanales, frente a 7.5 horas de los hombres.